Línea 25. Bus Stop
Dicen que mi voto importa y seguramente que es cierto, pero no lo noto porque estoy lejos de los acontecimientos o mejor los hechos están lejos de mi y sé que pese a que yo diga o haga algo aquellos no cambian.
Me da por pensar en la parada de El Perellonet, mientras espero que llegue el nuevo bus EMT del número 25. Un hallazgo que se pondrá imposible o en roman paladino ” a parir ” pronto… cuando la primavera de verdad llegue.
En Nueva York y Boston las gentes se esconden y el mundo gira y gira y yo aquí en la parada tan tranquilo y en Grecia formando Gobierno ya. No soy nadie. Veo que me acompañan en la marquesina , evitando el Sol que pega , a dos jóvenes con tablas de surf en su funda y una mochilas y los imagino hace un rato envueltos en neopreno “cazando” olas durante horas y más allá una pareja que parecen extranjeros , forasteros o “guiris” que dicen que se les llama así y ahora a los que vienen de fuera.
Mientras ocurre esto el Bus que ha llegado casi vacío se va llenando de verde del Saler y agua tranquila de La Albufera , en una postal para que nos tengan envidia.
Es un trayecto muy bonito y que yo recomiendo encarecidamente.
Me acuerdo de la película Bus Stop en la que Marilyn baja con una maleta en una parada de esas en las que no se va a ninguna parte y no sé sabe de dónde viene. Yo si sé. Yo vengo de tomar el Sol con un conocimiento en una terraza junto a la Gola del Perelló. Una tónica y un cortado que si lo hubiéramos tomado en Cannes nos hubiéramos tenido que quedar a lavar platos y yo ya no estoy para esos trotes.
Oiga que le digo a usted que el Sol es el mismo y el mar también. De acuerdo que aquí no hay Paseo de los Ingleses , menos mal, aquí hay unos cuantos como yo y me encuentro a una amigo de tertulia con su mujer, seguro que en Cannes no hubiera ocurrido.
El mundo sigue y anoto esta noticia de abajo y con ello certifico el ninguneo que el personal me hace sentir.
Carmen Cervera por fin ha conseguido desprenderse de Villa Favorita. Dos años después de poner a la venta la espectacular mansión suiza a orillas del lago Lugano, la baronesa Thyssen ha firmado una venta por la que se embolsará unos 60 millones de euros. Aunque la villa de más de 35.000 metros cuadrados estaba tasada en 88 millones, la ex miss ha aceptado la oferta de los herederos de Giovanni Invernizzi, un empresario italiano dedicado al negocio del queso, nuevos dueños de la mansión.
Y después dicen que el vender queso y legumbres y otras cosas no da para nada.
El Bus va y viene todo el día y supongo que si me dieran tiempo podría escribir mil novelas de las cosas que me contarían sus tripulantes , sus pasajeros que ya sé que no son la misma cosa o personas. Volveré e iré al Palmar. Buenas tardes o noches e incluso días según el momento en que lean esto si fuera el caso…claro.