La ventana indiscreta
Unas cortinitas , por favor.
Cada vez que Marian se asoma al ventanal de su casa ‘entra’ en el quirófano o en la sala de despertar de pacientes ingresados en el nuevo edificio del Hospital General de Valencia. El sorprendente escaparate sanitario que se despliega ante sus ojos y los de su familia, justo al otro lado de la calle Esteban Pernet, se lleva produciendo desde hace “unos ocho días”(fuente: las provincias.
Por razones que no son del caso quiero a ese Hospital General y como consecuencia estoy atento a noticias que tiene que ver con su trayectoria.
Esta noticia cortinera me ha inducido a buscar unos retalitos en casa a efectos de dotar provisionalmente de algunos trapitos que hagan las veces de cortinas que impidan que Marian se encuentre en el comedor de su casa , digo yo. con el gesto de dolor o con el bisturí a punto de incidir sobre el costado enfermo de cualquier paciente.
Como supongo que esta señora no es alumna de la carrera hipocrática deberíamos ser respetuosos con su sensibilidad y de paso con la de quienes están en el lecho del dolor y sus “curadores”. Debe ser esto un acto íntimo.
Para ver cosas parece estar de moda en llamado Gran Hermano donde , por cierto no sé si será un bulo o una vergüenza torera – el hecho de que una señora “la Esteban” dicen que afana 60 mil machacantes cada semana.
Por esa cantidad conozco personal que haría “pornografía” ventanil para goce y disfrute de quien quisiera asomarse.
Esas ventanas indiscretas ayudan a la imaginación como en la película de Stewart y disparan la imaginación.
Yo no he encontrado retales pero sugiero que llamen al Conseller Llombart y que acelere la compra del ajuar o que abran una mesa petitoria en las puertas de tan digno por siempre Hospital. Bon jour