Del blanco al amarillo
Cuando miras y casi directamente al Sol tienes la sensación , al menos yo la tengo, de pasar por dos colores , de viajar entre un blanco resplandeciente y cegador a un amarillo confuso que te baila en la retina.
Esta a manera de metáfora , que me acabo de inventar , surge a raíz de la información angustiosa , detallada, forense , del penoso accidente del avión estrellado en los Alpes franceses.
La primeras noticias fueron y son de atención piadosa y de impresión por las consecuencias mortales y también por la eficiencia mostrada por todos en las labores de inútil rescate y recogida de restos
Pasado ese punto los medios de información no cesan de seguir dándonos detalles , llenan sus espacios con un mosaico de imágenes y textos que penetran hasta el tuétano, convirtiendo la noticia en una especie de Gran Hermano vomitivo.
Del blanco del dolor al amarillo de la hipertrofia informativa. Resulta obsceno.
Sé que hay muchos medios , muchas páginas que llenar , muchas horas de tertulia , muchos expertos que saben pero me pregunto. ¿Cuál es límite de la información y dónde empieza el escándalo de la invasión de la intimidad?
Es posible que estemos ante una nueva óptica del periodismo y que yo en esa función me haya quedado atrás .
Debo decir que hay otros compañeros que han hecho de la discreción y el respeto a la intimidad el objeto de su trayectoria profesional y no por ello han dejado de transmitir , de dar cuenta , de ser notarios de los hechos. Me quedo con esto últimos , un escuadrón cada vez más reducido, por cierto.
No hace falta inventar guerras para vender diarios o rellenar espacios de televisión. Hurgar en las heridas del otro es convertirse en carnicero , probablemente porque algunos saben que en los zoológicos a la hora de dar la comida a los animales el precio de la entrada sube un poco.
No es la primera vez que las cifras de una tirada o de un EGM ( Estudio General de Medios que trata de establecer “la marcha” de oyentes, lectores) ha llevado al nerviosismo y eso al amarillismo. Vuelvo al Blanco.
Cuando miras y casi directamente al Sol tienes la sensación , al menos yo la tengo, de pasar por dos colores , de viajar entre un blanco resplandeciente y cegador a un amarillo confuso que te baila en la retina.
Esta a manera de metáfora , que me acabo de inventar , surge a raíz de la información angustiosa , detallada, forense , del penoso accidente del avión estrellado en los Alpes franceses.
La primeras noticias fueron y son de atención piadosa y de impresión por las consecuencias mortales y también por la eficiencia mostrada por todos en las labores de inútil rescate y recogida de restos
Pasado ese punto los medios de información no cesan de seguir dándonos detalles , llenan sus espacios con un mosaico de imágenes y textos que penetran hasta el tuétano, convirtiendo la noticia en una especie de Gran Hermano vomitivo.
Del blanco del dolor al amarillo de la hipertrofia informativa. Resulta obsceno.
Sé que hay muchos medios , muchas páginas que llenar , muchas horas de tertulia , muchos expertos que saben pero me pregunto. ¿Cuál es límite de la información y dónde empieza el escándalo de la invasión de la intimidad?
Es posible que estemos ante una nueva óptica del periodismo y que yo en esa función me haya quedado atrás .
Debo decir que hay otros compañeros que han hecho de la discreción y el respeto a la intimidad el objeto de su trayectoria profesional y no por ello han dejado de transmitir , de dar cuenta , de ser notarios de los hechos. Me quedo con esto últimos , un escuadrón cada vez más reducido, por cierto.
No hace falta inventar guerras para vender diarios o rellenar espacios de televisión. Hurgar en las heridas del otro es convertirse en carnicero , probablemente porque algunos saben que en los zoológicos a la hora de dar la comida a los animales el precio de la entrada sube un poco.
No es la primera vez que las cifras de una tirada o de un EGM ( Estudio General de Medios que trata de establecer “la marcha” de oyentes, lectores) ha llevado al nerviosismo y eso al amarillismo. Vuelvo al Blanco.