ABUELOS A LA FUGA
El término abuelo ha ido variando con el tiempo.; se diría que el abuelo de ahora , al menos ahora en este Occidente merkeliano en el que nos ha tocado vivir, es más viejo gracias a múltiples factores; entre ellos se encuentra la medicina auto preventiva , incluso pese a muchos médicos de entre los buenos galenos que en el mundo son.
¿A qué viene esto? Casi no me acuerdo ahora a que viene, salvo por el hecho de recordar la noticia que apareció en este mi diario y que contaba el como otro diario ,”El Mirror”, se hacía eco de la fuga de una señora de 80 años de una residencia.
Desconozco sin entre otras razones huía porque se sentía mal alimentada , mal atendida ( aquí vendría la protesta ,si es que me leyeran de los de la Asociación de Residencias de la tercera edad a quienes no tengo el gusto y que me consta , sin embargo , que lo hacen bien …aunque siempre haya alguna excepción o garbanzo negro como , de vez en cuando, leemos).
¿Por qué huía la señora de cuyo nombre no me acuerdo , pero que era extranjera, sin que ello signifique menoscabo alguno hacia la extranjería , ni plus a su favor, por qué huía?.
El hijo de la huida la visitaba con cierta regularidad – aprovecho aquí para felicitar a ese hijo . ¿Por qué lo felicito?
Porque no es infrecuente el olvido una vez que te han parido , alimentado etc. y se llega a una provecta edad .
Se sabe entonces que ya no tienes fuerzas para recibir , cuidar y devolver , tras 10 horas de hermosa y distraída presencia a los nietos que garantizan el que tu apellido no se disuelva en el aire como una burbuja simple de falso jabón. La vida misma envuelta en el celofán de la supervivencia. Gustan, quieres a los nietos pero te fatigan en la movilidad constante.
Detectada la huida de la señora llega el pánico , las llamadas , las excusas etc. Esta señora se había conchabado con su nieta mayor , que había entrado en edad de querer y comprender, y se habían ido a un “tatoo” o sea a una tienda de esas que te hacen un tatuaje en donde quieras y de lo que quieras.
La señora X , a sus estupendos 80 años , quería un tatuaje. Y se lo hizo. Se hizo tatuar un corazón en un brazo. Hermoso asunto.
¿De quién o para quién sería ese corazón de tinta eterna?
Ella ya sabía que el tatuaje había sobrepasado el ámbito carcelario y el marinero y había devenido en una especie de arte epitelial indeleble casi. Ella quería estar a la moda. Era una mujer moderna , impredecible en su escapada.
!Viva la señora X! . !Ah! y que viva por muchos años. Algún día contaré el cómo hay abuelos y padres que reciben homenajes. Yo lo he visto. Por cierto yo no llevo tatuajes pero llevo recuerdos , llevo esperanzas. Una utopía la de ser feliz que hay que perseguir. Muy buenas.