EL SOMETIMIENTO
Desde aquí doy la enhorabuena a Pablo e Irene porque manejan como nadie el show, el espectáculo para asombro de los demás políticos o no, inscritos o menos inscritos o medio pensionistas, a caballo entre el sí o no inscribirse.
Están asombrados de que puedan votar acerca de la vida personal de sus líderes.
Los líderes han sometido un aspecto vital de su vida a sus votantes y, supongo, han logrado la catarsis. Lo de menos es la votación en sí, es la valentía, dicen, del gesto.
¿Quienes de los otros harían o han hecho lo mismo?
Para nosotros, que comulgamos con vosotros, no hay líneas rojas, dicen con ese gesto.
Venid y opinad sobre si es justo o no aspirar a dar lo mejor a nuestras familias, a nuestros futuros hijos.
Hemos arrebatado al burgués lo que era suyo. Hemos alcanzado la igualdad que queremos para todos y sin embargo no nos dejan. Nos persiguen mediáticamente, somos víctimas de la persecución. El acoso es su divisa.
Nos quieren crucificar. No les dejéis. No es a nosotros solo. Es a todos nosotros, hermanos
Yo, nosotros, fundadores de Podemos no somos nadie sin vosotros y ponemos nuestra vida en bandeja popular para que digáis sobre ella si habéis conocido a alguien tan sincero, tan fundido con sus bases como para correr el riesgo de marcharnos.
! Oh capitán, mi capitán!
Aquí debe servir ese grito de Whitman el poeta, a la muerte, asesinado, de Lincoln, que revela el cómo acepta que ha perdido un referente, que está desolado por perder a un hombre que ha luchado por las libertad frente al corsé disciplinado de una sociedad opresiva.
Si nos matáis rechazando nuestra conducta morimos un poco todos. ¿No lo veis? Es lo que quieren. No les dejéis
Las bases, los inscritos pues ,están ante la disyuntiva de consentir la incoherencia o rebelarse contra aquellos que se han mostrado como lideres diciendo, haciendo decir las verdades en un Congreso que estaba limitado a un juego entre dos partidos que teóricamente militando a una u otra orilla, se parecen cada vez más.
No dejéis que el gusano de la desconfianza nos mine.
Pablo e Irene ha jugado fuerte y vaticino que no pasa nada. Ni se van y saldrán victoriosos, reforzados.
La política del espectáculo está servida. ¿No?
Aquí juegan a decir “que se vayan los militares”. Ya tenemos tertulias y titular servido. Castillos de fuegos artificiales para mirar arriba dejando otros asuntos. Es una táctica de párvulos.
En ocasiones creo que el Estado debería seguir el juego para ver cuál es el final. Estamos cerca de saber si mis vaticinios no son más que un juego dialectico o por el contrario doy en la diana. En ambos casos yo me llamo Carlos y no Pablo.