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Carlos Pajuelo

Pajuelo: la chispa

ADIOS A UN SUEÑO DE UNA NACIÓN PEQUEÑA

ADIOS A UN SUEÑO DE UNA NACIÓN PEQUEÑA

Cuando fueron eliminados los de la llamada roja (obsérvese como digo fueron y no fuimos) Es obvio que cuando se pierde, la tendencia es a salir de la trampa del plural incorporativo. Pierden ellos y si ganan, nosotros ganamos. Cosas.

Perdieron y cuando ocurrió eso sentí una decepción muy grande. Y eso que a mí no es el deporte que más me ilusiona. No puedo entender cómo se pagan esas cifras astronómicas. Se manejan los millones como si fuera calderilla. Y se asume como normal.

Al principio de la contienda parecía que íbamos bien. Surge la oportunidad buscada por el Madrid y el entrenador huye tras los cheques blancos y en el vestuario, dicen, surge la diferencia de opiniones.

La patata caliente se la dejan en las manos de una buena persona, pero con menos experiencia que muchos de los que están vistiendo los colores de España. Mal asunto. Y nos mandan a casa.

Me quedo decepcionado y estoy a punto de no ver más partidos; sin embargo los veo y me doy cuenta de que hay muchos países que tienen muy buenos equipos.

¿A qué tanta decepción?

¿Quién nos engaña? ¿Somos especialmente crédulos?

Llevaba mucho tiempo oyendo de la excelencia del equipo y los medios nos ponían la cabeza como un bombo y pasa como en Eurovisión, que nos lanzamos a creer que somos los mejores y luego, por un poco más, ni nos votan.

¿Hay alguien, algún jefe que diga, que sugiera, que ordene que se “avalante” (de avalentador o animador de alguien o de un grupo) a un determinado equipo o cantante para que el animus colectivo salga de la depresión congénita que dicen que nos ataca?

Hay gente que cree que esto nos pasa desde que perdimos las colonias y en muchas ocasiones he oído que somos un pueblo bajito, moreno y de mala uva. No me lo creo.

Retirados por perder me apresuro a tomar partido. Yo quería que ganara Croacia.

Yo amo a Francia y me gustan muchas de las cosas que sirven para dar al país vecino sabor. Amo la Francia interior- al margen de Paris que es un asunto distinto, un mundo aparte.

La prisa es un indicador de esa ciudad y no todos los parisinos son como mi amigo Pierre que siempre tiene tiempo para tomar un vino y explicarte algo que desconocías.

En la final de ayer domingo yo deseaba que fuera Croacia la ganadora.-Un país pequeño, pero con un orgullo nacional importante, con una presidenta a la que ponen de ejemplo.

El equipo croata ha mostrado una unión fuera de toda duda y al comentar esta sensación con quienes seguían este mundial., todos o una mayor parte tenían la misma percepción y muchos deseaban la victoria para ellos.

No hacía falta más que ver el rugido de las masas asistentes cuando se acercaba una oportunidad de gol a favor de Croacia. Esa ola de sonido bastaba para saber de parte de quien estaba el estadio.

No pasa nada. Han llegado hasta donde la “suerte” les permitía.

La noche pasada en Francia, como siempre, se aprovechó para dar un ejemplo de unos centenares de individuos o miles, no lo sé, que aprovecharon la victoria de su equipo para saquear, romper, incendiar. Una pena.

He llamado a Pierre y le he dado la enhorabuena.

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Por Carlos Pajuelo

Sobre el autor

Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera


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