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Carlos Pajuelo

Pajuelo: la chispa

LA CALLE

  • LA CALLE

Hoy me he asomado al balcón y he visto la calle vacía e incluso con sitios para aparcar; en todo caso no pasa como en Paris que en Agosto cierran hasta los parquímetros. Aquí se paga siempre y por todo.

Al ver el enorme hueco asfaltado vacío, lo contrasto con estos días pasados con el asunto del “taxis interruptus” y otro día con una larga procesión de camiones porque era el Día de los camioneros que se dirigían al Puerto y otro día las procesiones de charangas, de tambores y trompetas, cuasi militares, que envuelven el jacarandoso desfile fallero de la ofrenda y así la calle vive en su callado asfalto las vidas acumuladas de otros.

La calle va tomando cada momento que pasa un protagonismo donde las posibilidades histriónicas de los que la toman la hacen más o menos llevadera.

Como, por fortuna, estas próximas en el tiempo, ¡generaciones no han conocido la represiva actuación de los llamados “grises!” en su tiempo. han decidido sustituir, parece, a los sindicatos que aparecen amagados como viejos dinosaurios a la espera de su extinción o asimilación, quien sabe porque formato y nomenclatura.

¡Que los pensionistas reclaman!  A la calle.

Se ha recibido una cantidad denominada atrasos y que corresponde a la regulación al alza de las pensiones y el respetable, con el calor y la diáspora veraniega y los nietos a entretener, no está para concentrase a 40 grados a la sombra y esperan, a lo mejor, al otoño que antes los de COO y UGT bautizaban como “caliente.

¡Que las feministas reclaman igualdad de trato! A la calle

Será en otoño. Ahora pasean sus esbeltos, o no tanto, cuerpos casi desnudos con su pechos al aire y sus glúteos tomando libremente el Sol, salvo por una cintita tangosa – que debe ser incomoda y que me recuerda lo que antaño unas colegialas, conocidas por  mí, se o intercambiaban como comentario a la hora de recolocarse las bragas con el recato propio de la Sección Femenina “La bragura por la ranura” y se daban a la risa. Era lo máximo.

La exclamación de Fraga,” La calle es mía”, no sirve. Un amigo señala a la Legión para la valla ceutí. Al tiempo.

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Por Carlos Pajuelo

Sobre el autor

Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera

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