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Carlos Pajuelo

Pajuelo: la chispa

LA PELUQUERÍA DE JESÚS

LA PELUQUERÍA DE JESÚS

Hace años que voy a que me corte el pelo Jesús, al que he visto hacerse mayor, más o menos en el mismo sitio con su maquinilla en la mano o sus tijeras organizándome los pelos rebeldes de las cejas; hasta me ha afeitado un par de veces cuando se llevaba eso de afeitarse en la peluquería y es que decía uno que con la maquina eléctrica, la piel se quedaba enrojecida y yo no era de darme cremitas. Cosas

Tiene la virtud este peluquero mío de ser discreto y no me “coloca” discursos de toros o de futbol o de política, a mí, que me paso el día escribiendo de esta misma cosa.

Como me duermo mucho por los rincones- madrugo mucho, mucho- luego lo pago en el sillón de Jesús y en los de mi casa y me pasa como le pasaba a mi padre que siempre les decía a mis hijos:

“El abuelo es que no duerme nada y luego se pasa el día por los sillones y ahora con el tiempo, me dicen: papá te pasa como al abuelo.

Puede ser o mejor dicho es. No nos engañemos los ciclos se repiten y ahí estamos.

¿Por qué se me ha ocurrido de repente, después de años de darle a lo de escribir, hablar de Jesús el peluquero?

Porque se ha dado un acontecimiento que yo calificaría de milagro estelar.

Una cosa parecida a lo de aquella de la ministra Pajin- que no sabemos dónde está, aunque sinceramente tampoco nos interesa mucho- y que cuando, en un pasillo internacional Obama y Zapatero se saludaron cortésmente, como todo el mundo hace, ella dijo que se trataba de una conjunción universal más o menos.

Lo mío sí que es una conjunción planetaria

 

Ayer me enseñó una foto en la que aparecen mis dos hijos, ya talludos, muy talludos, tanto que ya han sobrepasado los 45 sentados en los dos sendos sillones de su peluquería el mismo día, a la misma hora y con el mismo mandil y sonriendo a cámara. Un milagro. !”Ah! y cortándose el pelo.

Uno de ellos que le debió parecer, como a mí, un milagro estadístico le pidió, pienso yo, ” haznos una foto, Jesús” …y yo ya la tengo en mi móvil. Y voy presumiendo de ella y al que se descuida se la enseño

 

A veces me he sentido tentado por la cosa moderna y de la Calle Linares he dado un salto a eso centros comerciales llenos de luz y color con música actual de fondo y un conjunto de jóvenes peluqueros y peluqueras, en edad de merecer, haciendo sus cortes y filigranas y aconsejándote lo que te conviene.

No me gusta que me aconsejen demasiado en relación con mi pelo, sobre todo porque dispongo, tengo, un remolino trasero cerca de la nuca que me imprime carácter y es muy difícil de tratar.

Este asunto está despachado ya. Ha quedado claro que estoy contento con Jesús, con su peluquería y su forma de tratar al cliente, sobre todo a mí que es de quién hablo aquí.

Cuando mis alumnos, en su día, me planteaban dudas acerca de su vocación siempre les decía: Haceros mecánicos de Diesel-, si de Diesel porque el mundo es muy ancho y poblado y además de coches hay camiones, tractores, motores; haceros médicos porque el cuerpo es igual cualquiera sea el color o el lugar donde hayan nacido. Un hígado es un hígado aquí o en Venezuela donde tantos problemas tienen o en Nicaragua dónde el corazón es el mismo que en Murcia o haceros peluqueros digo yo ahora.

No es fácil. Un día probé e hice un estropicio. Nunca mais!. Mañana le dedicaré unos párrafos a otro autónomo antes de que los impuestos de la izquierda igualitaria los hayan hecho (a los autónomos) desaparecer. Muy buenas.

Incluso he tenido uno que me venía a casa- un par de veces- pero no me gustaban sus uñas. Yo soy muy de uñas limpias. No es el caso.

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Por Carlos Pajuelo

Sobre el autor

Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera


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