EL ROSARIO DE MI MADRE
La señora Hilton, Doña Paris, además parece llamarse “andanas,” porque no devuelve el anillo de pedida que su, a la sazón, novio, el Sr. Chris Zylca, le había hincado en su dedo.
Un detalle eso del anillo de valor por 1,7 millones de euros (fuente: las provincias).
Esos son anillos y no el que llevo yo o usted, supongo.
La heredera de la cadena de hoteles no está precisamente manca, no parece que le falte una peseta para un duro, y se ve que se dijo “yo con este no me caso” pero ya que me ha pedido, mediante anillo, el matrimonio me lo quedo como muestra de lo que ha sido un amor “fou” (loco) para mí.
No quiero estar atada con nadie (esto no la dicho, pero lo digo yo como posibilidad)
El modelo ruso- es que este señor Zylca es modelo y ruso- no está por la labor.
Yo no sé a como pagan la pose, pero debe posar un buen rato para permitirse un anillo así. Un mundo de locos.
Ahora ya se han garantizado unos ejemplares más de las revistas rosa. Yo creo que vamos a asistir a los prologuémonos de un juicio mediático donde los haya.
La devolución de regalos es compleja y la de libros más, por cierto. Hace años que mantengo un litigio postal con una amiga mía a la que dejé un librito sobre unas conversaciones de Jung con Freud.
Ella niega y yo afirmo. Y ahí estamos desde hace 25 años. Tercos y constantes. Es la vida del que reclama y del que niega.
Es posible que pudiera encontrar ese libro en una librería de lance o en una de esas llamadas ahora “solidarias”, A propósito, no he entrado a fondo en ese asunto, pero lo haré.
Me pregunto qué regalar cuando de estos temas de pedida se refiere. Todavía recuerdo “el mosqueo” de un amigo mío cuyo hijo se casaba y como regalo de bodas le envié una colección completa de novela negra edición bolsillo.
Lo tomó por el lado negativo.
Vuelvo entonces a la eterna duda. Supongo que debe haber un término medio entre el anillo del ruso y la edición de bolsillo.
Luego con eso de los anillos hay un problema físico. Y si el dedo de ella o de él ha engordado y por mucho jabón o grasa, o crema que se den la pieza metálica no se mueve o no sale. ¿Qué hacemos?
Hace algún tiempo que me debato entre el si o el no de asistir a una boda. Me he vuelto cómodo.
Entre el “que se besen que se besen” y las altas horas de la madrugada en las que suele terminar el ágape y el baile, puedo y debo encontrar un pretexto. Me he vuelto lento y lo estoy pensando. Navego entre la locura transitoria, el olvido o la enfermedad ligera.
Vuelvo a los regalos de pedida. ¿Broches, pendientes, relojes, manuscritos de letras en oro? Si hay amor “fou” podría elegirse todo de bisutería y entones cuando ella no devuelve tú puedes descolgarte con un “Que te den”
Los rosarios de la madre de uno te los quedas…no vayamos a tener un lío