LOS CHALECOS AMARILLOS
Mientras aquí vamos contando los votos de los diferentes extremos del arco ideológico en Andalucía y algunos se rasgan las vestiduras por el ascenso de algún partido nacido al calor de la indignación y otros hacen juegos de combinaciones para ver quién puede ser el presidente de una autonomía como la andaluza, Paris y otras ciudades del país vecino arden
¿Por qué? ¿Es un aviso a tener en cuenta?
Una ola de indisciplina, un tsunami inesperado, producto probable de la fatiga, de la falta de recursos para los pobres, de la inseguridad laboral, del obsceno escaparate del lujo y otros factores, que ya se encargaran los sociólogos de abordar, ha arrasado el centro de la ciudad de la luz.
He visto que el mismo día de la fiesta de la llegada del vino joven, el Beaujolais, el Arco de Triunfo, al final de los Campos Elíseos, iluminados para la próxima Navidad, se oscurecían por el incendio de números vehículos y el crepitar de las llamas tenían como fondo La Marsellesa, cantada por los chalecos amarillos, junto a la tumba eterna de la llama al soldado desconocido y en lo alto del Arco se agitaban brazos de otros tantos “chalecos”
¿Es un símbolo, una advertencia? ¿Un nuevo ´68?
Con la evacuación de La Fayette, con la caída de una de las verjas que rodean el jardín de las Tullerías y con la toma de la calle Rivoli, Paris avisa.
¿Debemos estar atentos y observarnos menos el ombligo?
Al mismo tiempo más chalecos, amarillos ponían en jaque a la policía en Bruselas. Una mecha se ha encendido.
La gendarmería francesa está desbordada y empiezan a pedir la intervención del ejército en algunos casos.
Nosotros aquí entretanto celebramos el proyecto, ya realidad, de una Gran Vía en Madrid más peatonal, menos contaminada y nos debatimos sobre que es mejor carne para primero o pescado en Navidad y los patinetes son el centro del debate de movilidad. Toma castaña.
¿Asistimos a nueva y moderna toma de la Bastilla?
¿Las barricadas serán el siguiente paso?
Los ciudadanos parecen empezar a estar hartos del juego de tronos de unos políticos a los que cada día se les descubre un fiasco nuevo.
De momento he anulado mi proyectado viaje a la ciudad de la luz. Bon jour.