SE HA TRASPASADO EL LÍMITE
No he querido opinar hasta ahora por respeto a las operaciones que se han llevado a cabo para el rescate de ese niño caído a un pozo muy profundo.
Ya sé cómo se llama el niño muerto y la profundidad del pozo y que han abierto un pozo paralelo, recuerdo también la dureza del material con el que han encontrado los hombres, las maquinas que han llegado de todo el país y también recuerdo el número de mineros que han participado en el final de la tragedia, el esfuerzo conjunto de la nube de psicólogos que rodeaban a la familia y a todos los que participaban.
Han sido 13 días de machaqueo constante de las televisiones operando día y noche para que no se nos escapara ni un gesto, ni un estornudo, ni una imagen de dolor o de fatiga y además nos hemos preocupado de que todas las imágenes y los comentarios llegasen a cuantos más sitios del mundo mejor.
También hemos conocido que la operación de rescate del desagraciado niño ha venido a costar 3 millones de euros, euro arriba abajo.
¿Quién pagará esto, por cierto?
Oiga. A lo mejor me dicen o piensan: usted es un miserable por traer aquí a colación el coste y la pregunta de a cargo de quién.
Puede ser. Yo me inclino que lo paguen las televisiones privadas que han hecho su “Enero” a costa del accidente.
A mi me parece muy bien que el padre, la madre y todos los que han participado en los momentos previos a la caída fueran a hacer paella o hacer fiesta o lo que sea al monte, un monte lleno de agujeros-dicen- y sé que los niños son inquietos, juguetones y rápidos, pero…
Aquí ha habido mucho morbo. Se ha repetido lo que ocurrió en Valencia con el asunto de las “niñas de Alcacer”.
Entre la información periodística y el espectáculo morboso que trata de penetrar en los más oscuro de la conducta del otro…hay una frontera, un abismo y aquellos que sirven esos intereses de la audiencia a cambio de dos perras gordas deberían hacérselo mirar.
No se salva nadie. Desde el directivo que busca el detalle más escabroso para conseguir un televidente o un lector más, hasta el compañero cuya única salvedad está en el salario del miedo que cobra por esa conducta indigna.
¿Qué placer causa el saber que el padre de la criatura ha tenido un ataque de ansiedad?
¿Deseamos acompañar los sollozos de la madre en directo?
¿Sentimos algún placer oculto al ver la desesperación del otro, mientras consumimos cerveza o coca cola o una meriendita?
Creo que, para alegría de psiquiatras, psicólogos u otros encargados de oír e intentar llevar a lo normal lo exagerado, el futuro les pinta bien.
Ánimo para ver si salen dos o tres cositas más y hacemos al año.
Pronto vendrán las elecciones que prometen con la nieve y los atascos y rescates de parejas que no han previsto bien las consecuencias de salir sin manta o gasolina, con estos nos iremos apañando. ¡Ah! Y la violencia de genero multiplicada por mil.
Se me olvidaba que queda la autopsia, los que se quieren querellar, las acusaciones a poceros, propietarios de pozos, las administraciones etc.
Toma marcha. Entretanto la rueda gira y sirve para tapar a Villarejos varios, presupuestos, secesiones en cierne.
Buenos días. Hace mucho aire hoy. Tengan cuidado