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Carlos Pajuelo

Pajuelo: la chispa

LO QUE FALTABA PARA EL DURO

LO QUE FALTABA PARA EL DURO

Leo que una conocida actriz allende los mares, en USA, ha promovido una campaña que yo no sé si ligarla con la del “yo también”. Se trata de promover una suerte de “huelga de sexo”.

El “yo también” busca la continuidad, quizás.

El “yo también” que tanto éxito ha alcanzado y que se relaciona con el hecho de haber sido acosada, en ocasiones abusada hasta la violación, por hombres que se aprovechaban de su cargo para someterlas a vejaciones si querían prosperar en su carrera; muchas, por cierto, han dejado pasar unas docenas de años para denunciar esa práctica.

La campaña a la que me refiero es la amenaza, o no tanto, de una llamada “huelga de sexo”.

Se trata de una acción de protesta para que las mujeres que la secunden eviten bajarse la cremallera, si llevasen pantalones, o quitarse “las bombachas” (bragas) ante una ley en un estado, no es el único, en la dilatada geografía americana, que prohíbe el aborto pese a una resolución histórica del Tribunal Supremo de aquel país.

O sea, el asunto es cristalino. O me dejas abortar cuando yo quiera, porque soy dueña de mi cuerpo o tu conmigo no mantienes copula alguna o en paladín cristiano “no follas”.

No es la primera vez que eso ocurre.

Ya en África, no me pregunten en que sitio exacto porque no me acuerdo, dos poblados se pasaban la vida en plena guerra de machos unos contra otros todo el santo año y cansadas las damas de ambos poblados de tener que enterrar o curar las heridas de sus guerreros, que se ve que no tenía más cosas que hacer, no había televisión ni futbol para encandilar al personal, se pusieron de acuerdo y dejaron de practicar el bello deporte del sexo. Oiga mano de santo. Los machos guerreros aplacaron sus iras y el número de nacimientos prosperó.

Hay asociaciones feministas que se manifiestan en contra. ¿Por qué? ¿Son acaso feroces practicantes del amor corporal?

No. Es que suponen que de esta forma la huelga evidencia a la mujer como proveedora de orgasmos y eso la relega a un mero instrumento del hombre como demandante.

No me siento implicado ya porque estoy fuera de contexto. Creo que antes de abortar existen prácticas de evitación del embarazo e incluso el Vaticano, creo haber leído, permite el uso del preservativo (puede que esto genere polémica si alguien llega a leerlo). El asunto es serio.

¿Es una nueva batalla en la guerra de sexos? No. Es una arma nueva y antigua al tiempo. Aquí de lo que se trata es de una lucha por el aborto, o no, en manos de las mujeres.

Yo creo que alguien olvida que el semen en directo, o en laboratorio, es cosa masculina…de momento. El hombre debería poder decir algo. ¿No? ¿Ha surgido la moda de quitarle la palabra al 50% de la población en este caso y quizás en otros? No me parece el camino. Allá ustedes.

Ustedes decidirán si se bajan la cremallera o no hacen huelga de bragas caídas. Piensen en las consecuencias colaterales.

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Por Carlos Pajuelo

Sobre el autor

Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera


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