LA CONTRACTURA
La vida no está exenta de riesgos y para tener consecuencias no hace falta ser Frank de la selva o un consumado aventurero, ni siquiera cazar elefantes en Bausana, es vivir en una ciudad como Valencia, la reina de las flores y de los carriles bici.
Hoy no es la culpa del Sr. Grezzi, entregado a su santa tarea, buscando el carril perfecto, la cuadratura del círculo mágico para las dos ruedas mecánicas generadas en movimiento por el esfuerzo humano. No. He aprendido a esquivar los velocípedos lanzados a una carrera sin fin y a velocidades súper pedestres.
¿Entonces?
Soy víctima de mi mismo .sufro, al decir de quien sabe de estas s, una contractura muscular a la altura de la cintura, cerca del glúteo derecho que me impide la realización de tareas que supongan torcerme o giros bruscos, o agacharme o apoyarme con esa pierna en exceso.
No soy nada. Veo como en la televisión los actores hacen maravillas. Ruedan, se tiran por una escalera, dan saltos de tigre, no se despeinan y mantienen la serenidad y la sonrisa. Yo, me giro un momento en el sofá y veo las estrellas en forma de mordisco en el costado. Sueño con el Nolotil, me encanto con el Ibuprofeno e investigo el cuándo y el porqué de esa maldita contractura.
! Lo que es la memoria! entonces me acuerdo de mis padres que se pasaban horas discutiendo cuando agarraron aquel constipado y donde y terminaban siempre echándole la culpa al tranvía y a las jardineras que en verano nos llevaban a la playa.
Como soy ligeramente mayor y algo hipocondriaco, me he hecho mirar por dos médicos diferentes que estaban en la ciudad pese a ser Agosto.
Coinciden en el pronóstico pero difieren como el Sol y la noche en lo que debo dejar de hacer y lo que conviene hacer. Como no voy a convocar una tercera opinión porque no soy Ronaldo o Messi, me acuerdo lo que me decía mi amigo Javier, el médico, que estando ausente lo tengo presente ; ya hace tiempo en relación con una rodilla me dijo que lo que me conviene es el agua, o sea la natación.
De tal suerte que me voy a ir a la playa a, que me lo han aconsejado, y si no está muy fría meterme en el agua a hacer la bicicleta o tijereteas. He ido y estoy un poco “fatigué”. Veré.
Yo ya sé que esto de las columnas debe evitar, dicen, los temas personales porque es poco pudoroso y no interesa a nadie, dicen. No me lo creo y por eso lo escribo. Creo que no hay nada más<s personal que la propia salud o el propio bien estar y de hecho cuando a uno le duele algo desaparece ´Sánchez, Unidas Podemos y Abascal también y de Casado ni acordarme.
Y cuando a uno le duele algo, sus oídos y su mente están abiertos a consejos, dietas, ejercicios, medicamentos que le aconsejan unos y otros por si acaso alguno le va bien.
Luego está ese que cuando le comentas lo que te pasa te dice: “Eso no es nada. A mi…” y empieza una retahíla de dolores, de sucesos que hacen que te sientas un miserable porque solo tienes una contractura.
Lo de contra ya me huele a chamusquina. Contraespionaje, contraluz, contraguerrilla, contrafuerte y más contras que no se me ocurren pero que me huelen mal.
No tengo más remedio que dejarlo aquí y no por gusto, es que se me acaba de caer un boli y estoy pensando como agacharme. Pido disculpas al lector por haberme centrado en mi mismo, pero ¿Quién no lo hace?
Un ejemplo político para estar al día. Ahí tenemos el caso de Navarra. Explíqueme usted eso señor Sánchez, le escucho y sepa que lo hago con calor de almohadilla eléctrica en la espalda. O sea que estoy dispuesto a oír y comprender. Seguiré informando.