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Carlos Pajuelo

Pajuelo: la chispa

MARTINA,ADOLFO Y JOSÉ MARÍA

MARTINA, ADOLFO Y JOSÉ MARÍA
Una escena de la vida misma
Yo ya sé que el asunto entre USA y China está trayendo cola económica y las bolsas sacan los colores al que más  tiene que perder, un color que cambia, como el arco iris cuando llueve, según vaya la tabla del llamado IBEX. No es mi caso.
Después viene el BREXIT que parece que pondrá en solfa muchos negocios , aunque siempre nos quedará el INSERSO, si es que quedan  viejos- llamados ahora, por ser más modernos tercera edad- para hacernos viajar…y luego está el calor que dicen que este año es más fuerte que otros años.
Yo creo que siempre ha hecho calor en verano, pero ya se sabe que las estadísticas son una materia maleable e interpretable. Ahí está el CIS una mezcla estadística en crisis, por poner un ejemplo.
¿Entonces?
No. Nada, que hoy me dedico a lo más inmediato y como señalaba siempre el maestro de `periodistas Kapusicinski me quiero dedicar a lo inmediato, al menos hoy; señalaba el maestro que el periodista debe “estar, ver, oír compartir y pensar”. Y eso he hecho.
Estaba yo en posición cómoda en la orilla de la playa, rodeado de unas 5.000 personas o más – como en un crucero de esos que te llevan a través del mismo mar que tenía enfrente y que te llevan a machamartillo para ver ruinas, románico, gótico si está a mano etc.- cuando Martina, la abuela de uno de los personajes de titular, oía como su nieto le decía:”abuelí” me voy con los papás a ver unas montañas muy altas, cerca de Francia.
¿Los Pirineos?
Si, contestó Adolfito, al que yo llamo Adolfo para que no se le quede el nombre así para toda la vida, aunque el tipo tenga barba cana y pelos en salva sea la parte-
! Que bien, siguió Martina! Te escribiré una carta.
¿Una carta?- ¿Qué es eso? Y entonces se inició una larga conversación salpicada de preguntas y respuestas en las que se adivinaba que “la abueli” disfrutaba.
Yo estaba ahí, veía la cara de ilusión de Martina explicando, los ojos de Adolfo brillaban de interés y no prestaba atención al siempre presente mando de algo que suele llevar en su mano (algún día se sabrá que los dedos de los jóvenes han incrementado su longitud y fortaleza y creerán que las lechugas salen del aparato apretando un botón).
Yo compartía la explicación de lo que es un sello, donde se compra y que significa la palabra franquear (espero que no me llamen fascista por escribir esta palabra; no me importa porque como no tengo calle alguna a mi nombre no me la pueden cambiar) y como hay que ir a un sitio que llaman Correos y allí dejar la carta y entonces esa carta llegará pronto-creo-a manos de su destinatario.
Era un milagro todo el proceso y entonces llamo a mi amigo José María y se lo cuento y héteme aquí que a él le ha pasado lo mismo con una nieta suya ya a punto de entrar en la Universidad y esto me hace pensar que estamos castrando a nuestros hijos y nietos dejando atrás costumbres como escribir, oír a sus abuelos, etc.-
Por cierto hay muchas formas de castrar y se va imponiendo una respuesta.
Familias, colegios, medios de comunicación deberíamos esforzarnos más en recuperar algunas tradiciones. Escribir y leer es una de ellas. ! Que cada uno piense en la que conviene. l Es la lectura en voz alta por la noche mientras los niños se duermen, por ejemplo. No todos tienen la suerte de tener “una abueli” capaz de explicar lo  que es una carta.
Por cierto he acompañado a Martina a tirar la carta y ahora espero la reacción de Adolfo.
En ese juego mío de atender a las ideas que se me cruzan, cuando oigo o escribo una palabra, la de “castrar” me ha llevado ,de repente a Farinelli, el Castrato que cantaba tras las cortinas de la habitación real de Felipe V hasta que se dormía y es el momento de recomendarles que lean el librito    de Andreé Corbiau que se llama “•Farinelli . El Castrato” del que se hizo una película de gran interés. Solo un dato por si no quieren comprar el libro, no lo encuentran etc.: en el siglo XVIII en Italia, Nápoles, eran miles los niños que eran castrados buscando una voz angelical y de paso, supongo intentar sacar  familia de la semimiseria.
Pensaba que un periodista no solo cuenta agresiones, conflictos, violencias de género.
Por otra parte tampoco esto no es  como un pulpito de los antiguos donde se demonizan las tecnologías. Es una historia
pequeña que he tenido el privilegio de conocer. Hasta mañana o pasado. ! Quién sabe!

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Por Carlos Pajuelo

Sobre el autor

Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera


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