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Carlos Pajuelo

Pajuelo: la chispa

ALEA IACTA EST

Alea iacta est

También escrito Alea jacta esta o Alela iacta est) es una locución latina de uso actual que significa se echó el dadoel dado fue lanzado o, más propiamente en español, la suerte está echada. Es una expresión atribuida, por Suetonio,1​ a Julio César en el momento que este cruzara el río Rubicón en el norte de Italia, límite entre Italia y la Galia Cisalpina, provincia que le había asignado el Senado romano. Esta frase aparece en la obra de Suetonio Vidas de los doce césares, si bien redactada como “Alea iacta est”.2

En cualquier caso el último acto coincidirá con el primero del nuevo Gobierno.

Por mucho que se grite, se analice esto está para pasar página. Mucha mesa, mucho dialogo, mucho Soros en el proscenio y nosotros aquí que seguimos felicitándonos hasta la angustia neuronal.

Por cierto: ¿alguien sabe hasta cuándo se debe seguir felicitando?

Uno que es muy de intentar quedar bien con quien aprecia estaría felicitando siempre…porque siempre hay alguien que se ha quedado en el tintero.

El felicitador profesional (léase El Corte Inglés, por ejemplo) está siempre a lo que cae y se marca la primavera en pleno invierno. Es un adelantado.

Es una premonición y se ve que le importa una higa el cambio climático y sea que caigan rayos de Sol que disuelven las piedras en plena Navidad o que llueva torrencialmente, el tío está ahí, a piñón fijo y eso tranquiliza porque sabes a qué atenerte. Es una referencia.

Como, de momento, todo está consumado , hay que ser prácticos. Hay que aprender a sobrevivir que es algo que se había dormido plácidamente.

En la posguerra el que podía guardaba por un por si acaso y recuerdo el gran triunfo de mi madre que tenía en la despensa (antes había casi cuartos que se llamaban despensa) un medio bidón casi lleno de aceite y también harina, cerca del jabón hecho en casa. Eran cosas que ayudaban a pensar que estábamos seguros.

¿Qué guardaría usted ahora?

Esta pregunta es equivalente a esa que siempre se hace cuando no se tiene otra.

¿Qué se llevaría usted a una isla desierta? Y la contestación depende de cómo esté el hambre que uno tenga o de la necesidad de quedar bien ante el respetable. Usted mismo sabrá que se llevaría.

No queda bien el decir una pequeña planta potabilizadora de agua y un par de animales de los que se aprovecha todo.

No hace falta marcharse. Algunos dirían que ya estamos en una isla desierta.

Aquí les dejo en que pensar. Voy a tomar un café, antes de que se acabe, que hay mucho catastrofista suelto.

Por cierto se sabe algo de los GEO que al parecer iban de visita a Bolivia y de paso volver con algún sujeto que dispone de papeles comprometedores para algunos nuevos cargos del Gobierno.

Eso son maledicencias me dicen. Es posible pero siempre nos quedará la duda…Paris está imposible.

¿Usted no se iba a tomara café? Si señor.

Pues ya está tardando.

 

 

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Por Carlos Pajuelo

Sobre el autor

Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera


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