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Carlos Pajuelo

Pajuelo: la chispa

CON LOS CODOS

 

CON LOS CODOS

Son las 4 de la mañana y me levanto un poco antes que otros días; lo hago presa de una preocupación coronariavirótica. Me acabo de lavar las manos por quincuagésima vez y empiezo a notar como la piel del dorso de mis manos se cuartea y noto que empiezo a tener las manos de un honrado agricultor. ¿Me estaré volviendo loco? ¿Y ahora porque me ha dado por beber el agua caliente? Ya. Si. He leído que con el calor la corona se va. Si. ¿Pero dónde se va? Creo que volveré secretamente al carajillo.

Acabo de toser y no estoy seguro si mí tos es seca o ligera mente húmeda, me tomo la fiebre y no tengo casi o me estoy quedando cegato y me doy cuenta de que no he encendido la luz. Mi razonamiento virótico se debilita.

No es el corona, es que he tropezado con un mueblecito de esos que llaman reposapiés y menos mal que mis glúteos disponen de un sobreañadido de grasa y he hecho una sentadilla completa y eso que a mi el gimnasio no me atare nada. Un día hace tiempo llegué a hacer a tres meses de Pilates porque mi mujer me arrastró, pero tuve una contractura y dejé de ir y, por cierto, me ahorré un pastón y he comprado algunos libros.

Yo creía que nosotros estábamos a salvo con invocar “la germanor”, pero se ve que no, pero comprendo como el Sr. Ribó se oculta para evitar decir nada.

No hay nada peor que frustrar las ilusiones del respetable y lo mejor es, aduciendo que estaba “coronaexpuesto” por la cosa de la aglomeración balconera en plena última mascletá se sublima y se convierte en un avatar de sí mismo.

Bueno ya nos han suspendido el IMSERSO y a verlas venir.

Se habla de que hay que saludarse con el codo y como era pronto esta madrugá me entreno por el pasillo y voy dando codazos sobre la pared.

Esta mañana he caído rendido y al ver a mi vecino de rellano le he amagado un golpe de codazo discreto; él ha reaccionado primero sorprendido, pero luego ha estado muy bien porque ha respondido con una finta de derecha suya lanzada a mi codo izquierdo y al final hemos pecado porque nos ha gustado tanto el como lo hemos hecho, tanto que nos hemos dado la mano y entonces hemos caído en la cuenta de que no llevábamos el desinfectante y no estamos seguros de nada.

No sé qué hacer en materia de comprar. Un jefe ha salido por TV y ha dicho que no pasa nada, pero yo me acuerdo de mi señora madre que se precipitaba a comprar cuando el Gobierno decía que no pasaba nada. Por ejemplo, cuando se hablaba de que no faltaría aceite y esa mañana se lanzaba comprar tres garrafas y más cosas que yo contaría, pero no quiero alarmar al personal…aunque yo he comprado cuatro garrafas porque ahora soy más rico que mi madre y además me, lo traen a casa.

Por cierto, el del super me ha visto como le he recibido con una mascarilla que yo tenía guardada de hace algún tiempo porque siempre creo que va a venir el Apocalipsis.

Tengo sueño. Me voy a descansar un rato…no sin antes lavarme las manos y darme un poco de crema regeneradora y darme una ducha caliente, muy caliente para acabar con algún virus que se haya atrevido a corretear por mi ebúrneo cuerpo. Hasta luego.

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Por Carlos Pajuelo

Sobre el autor

Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera


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