EL PREMIO LITERARIO
Un premio en metálico siempre sienta bien, aunque no sea el Nobel.
Un señor llamado Flor D. Vicente, a la sazón director del Instituto Alfonso el Magnánimo, dependiente de la Diputación de Valencia en su primera novela, un autor claramente novel, ha recibido una “saca” con 20.000 euros como “guita” correspondiente al premio Joanot Martorell de Gandía.
Desde aquí le felicito porque encajar un gol en la difícil portería de los concursos literarios es una hazaña que yo califico de obra maestra. Es la Navidad que ya llega.
Yo nado en las procelosas aguas de la envidia más carroñera, porque yo he sido y soy finalista en otros concursos literarios y solo recuerdo, con mucho agrado, como hace bastantes años cayeron en mi exiguo bolsillo unos dineros procedentes y cobrados por una novelita, o cuento largo, llamado “El pescador de Llisas” y confieso que uno de los miembros del jurado (solo uno) era mi valedor.
Debo insistir con lo de cobrados porque se sabe de premios o ayudas que se anuncian a bombo y platillo y luego se tarda o no llega nunca el premio en “denarios” contantes y sonantes.
¡No es posible! Dirán algunos lectores
Para certificar esto he oído que todavía las ayudas anunciadas por el Ayuntamiento a las fallas pasadas no han visto la luz, y han tenido que pedir créditos a las entidades bancarias que tampoco están por la labor.
Yo le felicito por llegar y besar el santo de manera tan certera y felicito también al jurado por su fidelidad, una característica que suele darse cuando quienes votan deben algún favor al premiado o son colaboradore directos del Sr. Flor que ha encontrado no solo dinero sino, supongo que, en alegre coincidencia, en función de su apellido, me atrevo a considerar que ha florecido con una singladura como narrador.
El hecho de que este señor este acompañado, dicen, de cierta controversia por una censura al profesor Paniagua, no respetando un contrato de edición o por el hecho de su contratación, cuyo salario era superior al del propio Honorable presidente de la Generalitat, ello nos habla del peso especifico de su valía o la valía de quienes lo recomiendan.
Buscaré amigos que voten.