DANIEL
Un enfermero y un poeta es Daniel Mocher. Nacido en el frío Hamburgo ha sabido enhebrar pensamientos mediterráneos con su luminosidad inequívoca. Tengo uno de sus poemarios en la mano con un título premonitorio.: Días señalados. Todos los días son para Daniel un reto rompedor de la rutina y en estas jornadas inquietantes encontrar a alguien que puede decir “que la noche nos pille escribiendo algo de luz” o “tu calma será la derrota de los histéricos” ,es reconfortante, a mí me lo parece. Estos días son una mezcla de tristeza, de alegría contenida, de pena por los ausentes y de vigilancia extrema con este inesperado, en ocasiones mortal, autoinvitado que responde al nombre de covid, lo escribo en minúscula por creer infantilmente que de esta forma será menos dañino. Bobadas, ya lo sé. Es como esconder la cabeza bajo el ala de la indiferencia o de la soberbia al decirnos: a mí no me tocará; sin embargo, las colas de los sin “cita” para vacunarse es larga y no la dispersa el tiempo de espera. Quizás por eso hago yo esta columna. Con ocasión de una visita médica a mi abarrotado consultorio hace unos días, me encuentro por primera vez con Daniel Mocher, enfermero que atiende su consulta con eficiencia y cortesía amorosa por su profesión. He tenido oportunidad de verlo tratar con cariño, respeto y paciencia a gente mayor que se repite sin darse cuenta. Ya no se aplaude desde los balcones. Hoy los sanitarios están presionados contra una pared a la que le falta la consistencia del apoyo oficial, hundido en el barro de las vacunas y las restricciones de personal. Yo pego mucho la hebra, miro y pregunto mucho; me amparo en el hecho de que la profesión periodística, que ahora practico con entrega claramente vocacional. me da cierta ventaja. Hace muchos días que los medios solo se ocupan de la pandemia y esta semana de la desaparición del mundo de los vivos de mi admirada actriz Verónica Forqué de voz angelical, de grandes ojos azules y rostro ingenuo. Busco en el poemario un haiku que encaje con lo que digo y encuentro este en sábado “La eternidad es sierva de un segundo”.
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