LO SABEN TODO SOBRE MÍ
Escribo esta columna tras haber apagado el teléfono y habiéndolo escondido en el cajón del pánico.
Hay un programa llamado Pegasus que es capaz de poner en marcha tus teléfonos y otros aparatos, incluso aunque estén apagados. Tus gigas en manos de otros y tú sin enterarte.
Dicen que te espía el Gobierno, sobre todo si eres miembro del grupo independentista catalán que busca y no encuentra su ser y lo que queda, dicen, es la conspiración. Conspiran para ser independientes, pero bajo el paraguas económico del Estado.
¡Listos, que son unos listos!
El Gobierno no es tonto, dicen algunos, y se arma con argumentos extraídos de ellos mismos. Pegasus lo sabe
¡Qué miedo me das Satanás!
Claro que luego `pienso y me digo: yo no soy personaje para espiar. Pago a regañadientes mis impuestos, critico en plan columna de opinión al alcalde, al president de la Generalitat, a Grezzi el de la EMT, cuyo dinero estafado no sé yo si ha sido encontrado y devuelto, a la vicepresidenta Oltra por sus oscuros argumentos en defensa de lo que parece indefendible en el caso de los abusos de su exmarido, y poco más. O sea, nada de interés que no hagan otros compañeros de “cotilleo” periodístico con carné.
Claro que luego están los comentarios privados picantes a mi mujer, o mis contactos con mis hijos.
Esto es puro John Le Carré. Me emociona y me inquieta
. Se sabe que la pasta seduce y todos desean llenar “la saca” y del uso que hagan los gobiernos u otros se inhibe el vendedor.
Soy una víctima más del miedo escénicovirtual. El programa Pegasus es el caballo de Troya personal que es capaz de oír mejor que yo lo que digo y también de ver mejor que yo; claro que yo necesito gafas de cerca, de lejos y del más allá, así como que utilizo sofisticados aparatos de audición instrumental para oír lo que me dice Almodóvar, por ejemplo, en alguna de sus películas de sonido directo. No soy nadie. Saco el teléfono del cajón. Yo lo miro, le doy la vuelta y no veo nada salvo unas ranuritas laterales. ¿Será por ahí? Me rindo, me pongo la mascarilla y me voy.