>

Blogs

Carlos Pajuelo

Pajuelo: la chispa

He creído que soy Gladiator 2º

Yo soy Gladiator 2º

            Yo ya intuía esta noticia. Soy  un visionario. Lo digo porque yo ayer me di la gran bofetada. Y no sabía que eso era cosmético.

Cuando se trata de masajes, Bangkok nunca deja de sorprender. Dejando los finales felices aparte, se está poniendo de moda el “masaje de bofetadas”, por sus propiedades cosméticas en diferentes partes del cuerpo.(fuente: el mundo)

Es el caso que estoy intentado rejuvenecerme, como ya he señalado en varias columnas, y ayer pensé que debía poner en práctica algunos consejos pese a la recomendación de un amigo médico que me dijo textualmente: “eso es muy peligroso”.

No es nada del otro jueves. Me fui a jugar al tenis. Yo ya sabía…pero desde hacía 12 años o más no había cogido una raqueta,

Tenía el convencimiento de estar en forma porque el otro día corrí un poco para coger el 70 y llegué a tiempo gracias a una esplendida combinación de factores. semáforo en rojo, conductor EMT amable y una señora que al verme con el alma desencajada de los 25 metros lisos, se entretuvo con media pierna entre el escalón metálico de subir a la acera misma.

Llegué, vi y subí. Estaba tan convencido de mi propia forma física – ejemplo clásico de desavenencia entre el pensamiento y los músculos-que me acordé de lo mal que lo pasó Gladiator en origen y del cómo se rehace. Estaba en juego su dignidad de general venido a menos. Lo vi, lo sentí,

Yo estaba con él y asumí en el trayecto- sentado porque me habían cedido el asiento una joven al verme supongo la órbita desencajada (a mí, cosa curiosa, se me desencaja solo una de las dos orbitas)- asumí la decisión gladatoriana de enfrentarme a mi mismo con la raqueta en la mano.

No lo hago largo. A la segunda bola lanzada por mi contrincanta ( yo lo feminizo todo porque me gusta más) y en un intento fallido caí- con dignidad- pero mi voluminoso cuerpo rodó por la tierra batida-menos mal que era tierra- y haciendo una señal con la mano derecha tranquilicé a los vecinos de pista-que se habían lanzado a la malla metálica al verme besar el suelo- y proseguí el juego(por llamarlo de alguna forma).

Grandes risas con la contrincanta y la mano derecha y de ella el dedo “gordo” y el índice cada vez más gordos y violáceos.

Por la noche el traumatólogo de Urgencias A.A del Hospital Arnau y Vilanova( ¿se escribe así?)me tocó a fondo y como la contrincanta y otros me observaban hice el idiota con frases y gracietas para disimular el dolor que me llegaba hasta los mismos huevos.

Hoy dispongo de un vendaje al yeso que me permite tener la coartada perfecta, unas tres semanas, y luego ya veré que más cosas puedo hacer en plan Gladiator sin necesidad de  a romperme la crisma. He pensado en andar, pero no sé si…quizás la gastronomía, un buen vino y poner unas caras de estar en forma, meter tripa, respirar fuerte y mirar fieramente al aire (cuidado con mirar a otro fieramente no te vayan a palpar la cara, que no estamos en Bangkok y lo de las bofetadas no está claro).

Le dije al amable y eficiente traumatólogo que yo me gano la vida con esto de escribir (una automentira más) y que me dejara los 4 dedos movibles y aquí estoy.

Me pasan más cosas y a veces pienso que contar lo que nos pasa es más divertido que oír a Rajoy (máscara de hierro) o a Rubalcaba(el héroe que continua pese a todo). Buenos días.

Temas

Por Carlos Pajuelo

Sobre el autor

Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera