Perfil del asesor
Yo he sido asesor. No es una confesión derivada de cargo de conciencia alguno. Es un hecho y en este caso irremediable o quizás mejor, para que no suene a calamidad y culpa: es un hecho irreversible
Estoy en condiciones de asesorar al asesor y al asesorado. ¿Solo yo puedo hacerlo? No. Usted también, pero usted puede dejarse llevar por el natural desconcierto de haber analizado o leído alguna opinión resumen de los presupuestos correspondientes a esta Comunidad (antes provincia, región ,País, Reyno y vaya usted a saber qué éramos antes de Jaime I).
El gasto disminuye, salvo el capítulo de asesores. Eso asombra y llega a ojiplatarse la faz de uno y el asombro iracundo le penetra.
Los padres de la Patria del directo al putativo necesitan de uno a diez asesores. Los padres están incompletos o son unos inútiles. Los asesores son muletas de apoyo o cargos de partido que se han quedado sin un pan que llevarse a la boca. Es la “fraternité”.
¿Cómo debe ser un asesor?
Un asesor será flexible como una palmera frente a Sandy, un decir. Preparado siempre, con los dientes lavados, la cara “bien afeitá” y los calzoncillos limpios, no debe jamás, jamás repito, tener o ir en un coche mejor que el del Jefe- recuérdese como acabó en la cárcel el ministro de Hacienda de Luis XIV, el Rey Sol, por una fiesta que dio de las que te “cagas”.
Un tema que merece especial atención es la agenda de contactos que el asesor tiene que tener a mano y siempre lubricada- esto último cuesta una pasta que no siempre se puede cargar a la cuenta del padre de la Patria de turno, porque luego te descubren y no sabes cómo justificar las cigalas o las gambas de Denia y acabas en los “papeles” y eso quema a un asesor que debe estar siempre un paso por detrás de su asesorado.
Es como un mayordomo intelectual pagado por el contribuyente. La pereza de algunos padres de la Patria parece, además de onerosa, antológica. ¿Por Ignorancia? También
Taxis sin señal de serlo, interpretes de danés o swahili, estadísticas euro alemanas, tiendas de flores a horas intempestivas. Buenos días.