Soy un guarro
“George es muy maniático con todo lo relativo a la higiene personal, por lo que nunca jamás ha repetido el mismo par de calcetines desde que es famoso y se puede permitir tantos como quiera. Aunque se puedan lavar mil veces, George jamás se atreverá a tocarlos con sus propios pies”, explicó a la revista OK! una fuente cercana al famoso actor, antes de desvelar el paradero de la montaña de calcetines que todavía se encuentran en perfecto estado.
Lo envía a un Centro de Caridad. Por fin he desvelado el misterio del precio de las capsulas de Expresso.
Una parte es para los calcetines del actor y siempre, por esa vía, ahora yo sé que colaboro con los abultados bolsillos de los accionistas de la compañía de café. con los accionistas de la fábrica de calcetines, con los pies del Sr.Clooney y con la casa de acogida de indigentes que habitan en los suburbios de una ciudad yanqui y que a lo mejor es New York, New York.
En consecuencia yo soy un benefactor y un guarro. Me pongo los calcetines de un día para otro y la camisa. Los huelo, la miro y yo ni huelo nada ni veo nada y de olfato y vista estoy bien. Mi médico me cuida los sentidos.
No soy nadie y el caso es que alguna de esas excentricidades marca “Hollywood” las tienen otros que, sin tirar, gastan mucho y no me refiero, como algunos compañeros de “la canallesca” podrían pensar, a los zapatos, dicen, del conseller de Sanidad Valenciana que se gasta 2000 pavos del ala en unos zapatos y que no serán unos “manolos ” porque esos son de señora, digo.
Perdonen que me vaya. Voy a olerme los calcetines antes de que mis pies los toquen, no vaya a coger un virus de esos que dicen los médicos que tienes cuando no tienen ni puñetera idea de lo que te pasa. No quiero que me venga una mala seguida. Buenos días.