El milagro
Que nos hace falta un milagro parece evidente si has de hacer caso a lo que oyes, lees y hablas.
Así que me ido a leer milagros porque eso anima y anima mucho …aunque haya algo de leyenda en la cosa e incluso aunque sea todo leyenda. Como hoy es Santa Lucía que mejor que echarle un vistazo a ver que se dice de la santa de la vista.
De momento si estás en Valencia échale un vistazo- muy apropiado el término, por cierto- a su pequeña Iglesia sita al principio de la Valle Hospital. Iluminada hasta el deslumbramiento es recoleta ( cuidado con los escalones al bajar no vayamos a tener una desgracia) y luego te paseas por esa calle mientras esquivas a algunos que te piden , que te quieren hacer una encuesta o te sugieren un bocata ( esto es más interesante) y si no quieres pasar el calor letal a la Biblioteca que se ha investigado y se sabe que un libro no hace daño y se está muy bien. Más tarde, mucho más tarde con la fresca puedes presumir de haber ido a una Biblioteca y así de paso colaboras con el mantenimiento con el puesto de trabajo de quienes allí están en el curro.
¿Y el milagro? Voy.
Lucía de Siracusa era aún muy moza cuando su madre, viuda ya, quiso casarla con un rico heredero que no tenía otro defecto que el de ser pagano. Se había propuesto Lucía no aceptar aquel matrimonio y fue dando largas, hasta que el cielo se puso de su parte. La madre de Lucía llevaba cuatro años enferma y decidió por fin acudir con su hija al sepulcro de santa Águeda de Catania, por cuya intercesión obraba Dios muchos milagros. (Fuente: el almanaque)
Los ricos herederos suelen ir bien sobre todo para afrontar mejor la crisis. La madre se cura y pasa como aquí en San Nicolás que has de ir en silencio cuatro lunes o a lo mejor tres ( me acuerdo porque mi suegra me lo contaba). “He ido a San Nicolás a pedir un milagro” me decía y me miraba mucho e intensamente. Sería un mensaje secreto…pero yo me encuentro bien. Gracias. Bon jour