Transparencias
Hay una señora que se ha convertido en eso que llaman viral. No es un virus sino que se ve que se transmite el asunto muchas veces y lo hace a través de algún soporte de transmisión electrónica. El respetable sufre un deseo del tamaño de un tsunami , digo yo.
Esta señora , Cristina Pedroche , dio la campanada al dar las campanadas en la sexta. Total un vestidito negro mucha gasa o ,lo que sea y un sujetador y unas braguitas del negro color. El respetable sufre un deseo del tamaño de un tsunami , digo yo.
Como hay mucho “guarro” que se refocila en estos menesteres del voyerismo les recuerdo que son pecadores. En todo caso, digo yo, viral-venial.
Véase sino lo que sobre el particular se opina.
Mateo 5, 27-28
Habéis oído que se dijo: «No cometerás adulterio». Pues Yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
¿Está claro aficionados a los virales?
¿Y usted qué opina? me pregunta uno que pasaba por aquí al lado de mi máquina de escribir opiniones.
Yo , yo nada- tartamudeo culpablemente
¿Algo sentirá usted?
No soy de piedra pómez, ni de asfalto ni un robot terminator.
Ya. ¿Entonces?
Entonces nada. Que me parece muy bien que esta señora haya elegido su punto de exhibición para alegrar al personal y a lo mejor para mejorar su contrato con la 6ª.
¿Pero a usted le pone?
Eso es íntimo y personal.
¿Pedirá usted indulgencia? Si. Mandaré una carta a Rouco pero primero quiero saber donde ubica su residencia.
Usted es un pertinaz pecador.
Bueno, soy humano. Yo solo veo la 1.
Claro por eso usted no sabía lo de la señorita transparencias.
No, no lo sabía. ¿Lo repiten?. Es para analizar el asunto desde un punto de vista periodístico.
Ya. Mejor lo dejamos aquí. Viral que es usted un viral.