EL COTILLON
Aquí no quiero referirme a la danza inventada en Francia en torno al año 1700 y que servía para bailar en parejas de a cuatro y de paso coquetear con la dama opuesta a la de uno. Lo que no inventen los hombres y es que no paran.
Aquí me refiero al cotilla máximo y por eso le llamo cotillón. Un tipo que se inventa, como es caso del concejal Fuset D. Pere que a fuerza de querer saberlo todo se sacó de la manga municipalista, con dineros de todos, una super, mega encuesta dirigida directamente al llamado mundo fallero.
¿Qué intención evidente u oculta lleva a nuestro amado concejal a preguntar al respetable fallero a preguntar lo siguiente?
¿Como se define usted en materia religiosa? Imagino que el preguntado se quedaría de piedra. ¿De que le sirve a D. Pere el saber que fulano es fan de San Isidoro o le cae gorda la multitud de fieles el día de la patrona? Es muy extraño ¿Era un concurso para sortear el Bunyol de oro?
No contento con esto el tipo se descuelga como si tal cosa con preguntas que van directamente a la cartera o la inclinación política del encuestado.
Se arma un lío porque se descubre que nadie había dado consentimiento por escrito para ser abordado en tiempo y forma y se pone, por parte de la Agencia de Protección de datos, en marcha un expediente.
A la vista del follón D. Pere se atrinchera y en vez de salir a la luz pública pidiendo gracia por sus errores documentales y organizar una magna paella fraternadora con el llamado mundo fallero se enroca y niega.
Habla de recurrir y ha creído, ¡oh! inocente criatura, que se aloja bajo las alas del ilustre alcalde y que la salvación le vendrá de la mano legal. No. El cotillón está marcado y pende una etiqueta política de su chaqueta con un fantasmal etiquetado que sugiere la amortización de su futura gestión.
Lejos de mi intención señalar a D. Pere como inepto, aunque creo que no estaría demás que se hiciera una revisión óptica o aprender de esa divisa popular atribuida a la Guardia Civil de: paso corto y vista larga