SORTEANDO LA LEY
No hay duda acerca del hecho declarado de que algunas fuerzas políticas se empeñan en volver al enfrentamiento tradicional en España de azules contra rojos y viceversa.
Desconozco las raíces reales de ese proceso y me asombra que quienes no vieron la luz en esa etapa oscura, se hagan valedores de quienes durante años hemos realizado un esfuerzo titánico para olvidar y convivir con los otros.
¿Qué ha cambiado en el fondo de aquello que cantábamos “libertad, amnistía y estatuto de autonomía”?
No se trata de poner la otra mejilla y sentir sobre uno el peso de la culpa, si es que fuera así; se trata de creer que es cierto que todos deseamos el progreso y lo que ello contiene. El perdón y el olvido. La venganza de hoy no resuelve la tristeza, no devuelve la vida.
En el año 1977 hubo una amnistía que “perdonaba” a presos políticos, la rebelión, la sedición, a las autoridades, funcionarios y a agentes del orden que hubieran cometido delitos o falta durante la persecución de actos políticos o hubieran violado los derechos de las personas.
Todo ello amparado por el referéndum de la Ley para la Reforma política. Se suponía que eso serviría para una transición democrática una “vuelta a empezar desde cero”; desde entonces hasta esta semana algunos, léase Podemos y PSOE, tratan con las leyes de hoy juzgar los delitos de ayer rompiendo la norma de la irretroactividad.
Yo asisto perplejo a estos movimientos. Hay una cuestión temporal. Los posibles criminales a juzgar estarán ya muertos o con un pie en la tumba, luego no se trata solo de juzgarlos a ellos sino a sus descendientes que abrigan en un rincón de su alma el resquemor.
¿Cuántos votos se afianzarán al poner en marcha estas reivindicaciones?
¿Se trata de una maniobra de distracción para echar tierra o una sombra de color negro sobre la realidad que estamos viviendo ahora?
Muchas familias han tratado de olvidar las consecuencias de la tragedia que supone una guerra entre hermanos, pero no parece posible.
¿Se está poniendo sobre la mesa la actuación policial, la de la judicatura y la del Gobierno por un motivo oculto? ¿Una maniobra de distracción, repito?