La Casa Real inició hace apenas dos semanas su andadura en Twitter. Un guiño de nuevos tiempos y apertura, que hoy, a ‘toro pasado’ de la historica abdicación del Rey Juan Carlos I, empieza a encajarnos si cabe un poco más. Pero, como en muchas otras cosas, la cuenta de Twitter más real de España tiene sus cosas ‘especiales’. Sus “normas de uso“, que los community manager (esos tienen otro post o pedazo de reportaje) de la cuenta borbónica han colgado en la ‘bio’ de twitter, para que quede claro a todo el mundo. Y entre ellas, llama la atención una cosa: el Rey no acepta publicidad.
Sí, sí, como el cartelito este famoso de las casas de toda la vida que reza “esta comunidad no admite publicidad. Responsable: Empresa anunciadora”, pero adaptado a la época 2.0. Que Don Juan Carlos, el inminente Felipe VI y el resto de la Familia Real no quiere que el Twitter de la Casa Real acabe convertido en una especie de tablón de anuncios o ‘party line’ publicitaria. Y los responsables de la cuenta no se andan con milongas…
Aquel que utilice la cuenta real para dar salida a “spam, publicidad o material promocional”, recibirá una clara respuesta desde la Casa Real:
El equipo de comunicación de la Casa de S.M. el Rey se reserva el derecho a reportar a Twitter actuaciones abusivas por parte de los usuarios de la red social, así como a bloquear a aquellos que incurran en comportamientos tales
Y lo mismo, obviamente, para aquellos que lancen “expresiones ofensivas o enlaces a páginas con contenido ofensivo, así como enlaces o referencias a sitios ilegales, de contenido violento, sexual, racismo o discriminatorio”.
Aunque lo más reseñable es el espectacular ‘pelotazo’ que la cuenta ha tenido (más de 100.000 seguidores en unos días) y la caña que el equipo de comunicación está dándole en cuanto a actividad se refiere. Sólo en el día de ayer, el histórico 2 de julio, más de medio centenar de mensajes coincidiendo con la renuncia de Juan Carlos I. Si algún medio de comunicación tenía ese día estropeada la hemeroteca o pasado por agua el archivo de papel, desde la Casa Real 2.0 se lo pusieron fácil. Decenas de imágenes del Rey saliente, del futuro Felipe VI, de Letizia y de buena parte de la Familia Real surcaron las redes. Con instantáneas tan entrañables y valencianas como esta…
La cuenta ya tuvo su primer momento de ‘gloria’ y su innegable uso como ‘arma de comunicación masiva’ a las 10.39 del citado día dos. Apenas unos minutos después de que Mariano Rajoy anunciase la abdicación, el tuit con la fotografía del momento volaba por internet. En un sólo día alcanzó casi los 30.000 retuits. Pocas difusiones más sencillas y en tan poco tiempo.
Curiosamente, en esto de las redes sociales, la que dio el primer paso y el mayor ejemplo fue una de las más conservadoras y alérgicas a los cambios: la Casa Real Británica. Empezó en YouTube en 2007, ya en 2009 dio el salto a Twitter e incluso colgando fotografías en Flickr. En noviembre de 2010 decidió que había llegado el momento de utilizar Facebook, y a finales de 2011 empezó a utilizar la plataforma Storify. Tremendo el poder 2.0 de los chicos de Isabel II, que hoy arrastra ya a más de 600.000 seguidores.
En el otro lado de la realidad, la Casa Real de Mónaco, en las antípodas de la monarquía británica, quizás una de las noblezas más modernas, abiertas (a veces demasiado…) y protagonistas de mil y un escándalos (muchos de ellos por su apertura de mentes…y carnes). Pues bien, tienen Twitter, pero apenas con actividad y con la ridícula cifra de poco más de mil seguidores. Al menos en Facebook reunen algo más de 3.000.
Algo parecido pasa con la Casa Real noruega. Están en Twitter y Facebook, pero más que mensajes, lo que abundan son las telarañas… No hay uso ni mensajes. Lo que sí pita es su canal de Youtube, con cerca de un millón de reproducciones. Las Monarquías 2.0 ya están aquí…