El Mundial de Brasil ya está aquí. Y con él la constelación de estrellas futbolísticas reunidas en la tierra de la samba, las discusiones con la parienta por ver la ración diaria de partidos o el episodio de Velvet y las reuniones con el impagable trinomio amigos-cervezas-planchas celebrando los goles de la Roja en el salón. Pero por encima de todo, ya está aquí otra cosa: el negociazo del siglo para cientos de personas, con la triste ironía de que ocurra en un país donde mucha gente pasa bastante más que hambre… Un grafitti fotografiado en Brasil, que se ha convertido en un fenómeno viral en internet, es una imagen que lo dice todo en un sólo vistazo.
El negociazo del Mundial es innegable. Tanto que hasta las favelas, los barrios más degradados de Brasil, hacen negocio. Lo cuenta Francisco Canals, periodista y director de la Agencia de la Picaresca. “Miles de turistas optan por alojarse en favelas pacificadas. Se trata de casas familiares, en algunos casos reformadas, situadas en barrios pobres y periféricos y cuentan con vigilancia policial en su entorno. En ellas es posible encontrar literas en habitaciones compartidas por 50 euros la noche.”
La realidad tiene su razón de ser. Los precios en Brasil, especialmente en Rio de Janeiro, se han disparado con llegada del Mundial. Según Trip Advisor, el costo por día en Brasil para ver el Mundial es de 682 dólares diarios, el coste de un hotel se sitúa en el promedio de 456 dólares diarios en Río de Janeiro, un 56% más caro que en el resto de 11 ciudades que también son sede del Mundial. Este disparate también lo retrata Francisco Canals: “Los hoteles son los que han experimentado un encarecimiento más meteórico (afirma Francisco Canals, periodista y director de la Agencia para la Picaresca) un hotel de 3 o 4 estrellas en Río de Janeiro ya cuesta 400 euros diarios, mientras que uno en Copacabana (el barrio más turístico) puede llegar hasta los 600 euros por noche.
Las primeras previsiones del Ministerio de Turismo de Brasil estiman que 3.700.000 turistas van a llegar esta semana a este país, su gasto ascenderá a 2.186 millones de euros y de ellos 1.900.000 asistirán a partidos de fútbol. Pero la Agencia para la Picaresca denuncia que el sobrecoste de los estadios ha sido la Caja de Pandora de este Mundial. Las autoridades han gastado 37.000 millones de dólares en la mejora de 12 estadios, gastando 5 veces más de lo previsto, cuando el Mundial podría haberse jugado en un total de 8 instalaciones. Con 246 dólares por noche, Río ya es la 3ª ciudad mundial con hoteles más caros del mundo según el Gobierno de Brasil, le siguen los 244 dólares por noche de Nueva York o los 196 de París.
La red no ha tardado en movilizarse para denunciar los abusos de tarifas y precios. Con la etiqueta #RioSurreal en Twitter -entre esta red y Facebook, son más de 100.000 las personas que ya siguen estas cuentas con los desmanes del ‘Planeta Fútbol’-, de la que no hace falta más comentarios, los tuiteros cuelgan en la red cómo las facturas de taxis se han disparado hasta superar los 100 dólares una carrerita de nada, como las cestas de la compra han duplicado su precio o cómo los hoteles de Río son ahora DOS VECES más caros que Dubai, Londres o París.
Hasta han ‘acuñado’ una moneda: $urreal (real, la moneda brasileña+surrealismo). Es su gráfica forma de denunciar que haya caipiriñas a 12 euros, que se pidan 15 euros por un kilo de hielo en el supermercado o 4 euros por una jarra de agua. Cuando el fútbol llama a cualquier puerta, hasta en los barrios más humildes se huele el negocio…