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Arturo Checa

Chips & Tuits

Nicolás de España

“En este país el pícaro es un héroe, y eso crea el mayor
número de sinvergüenzas por metro cuadrado del mundo”
(Fernando Sánchez Dragó)

 

Sólo podía pasar en España. Sólo en un país en el que uno vale más por lo que pesa su agenda de contactos que por su currículo, cuando este casi ni se mira y sí quedamos deslumbrados por la agenda del smartphone de cualquier fulano. Sólo en un país en el que cuando un vecino, amigo o compañero nos cuenta cómo rasca unos eurillos en su declaración de Hacienda o el chapuzas de turno nos cobra el arreglo en casa sin factura o vemos a uno colarse en el transporte público sin pagar y con todo el morro, escenas ante las que esbozamos media sonrisa, o hasta llamamos al protagonista “zorro listo”, en vez de ver lo que de verdad está pasando: que todos ellos nos están robando y al final lo acabamos pagando cada hijo de vecino. Sólo en un país así, en España, podía florecer una historia como la del ‘Pequeño Nicolás’.

Francisco Nicolás Gómez Iglesias, 20 años y más cara que espalda lo contemplan, no hubiera hecho ‘carrera’ en Dinamarca, el país menos corrupto del mundo (España se sale…). Allí un vecino ve a otro mangoneando y directamente lo denuncia, no se va con él de cañas. Aquí nos arrimamos a ver si aprendemos y medramos. El falso amigo del Rey, el falso amigo de Aznar, el falso amigo de Ana Rosa Quintana, el falso amigo de Arturo Fernández, el falso amigo de Cañete, el falso amigo de ‘Relaxing Botella’, el falso amigo del que todos querían ser amigo… Por eso triunfó, el tiempo que lo hizo.

Ni punto de comparación de nuestro ‘Frank’ con Frank Abagnale, el timador estadounidense cuya espectacular vida plasmó Spielberg en Atrápame (si puedes), un ‘genio’ que antes de los 19 años ya era millonario, tras simular ser piloto comercial (voló, y no de boquilla como Nicolasín), médico y falsificar cheques con tales visos de legalidad que le llevó a acabar trabajando para el FBI. Casi como los cutres métodos de Nicolás, más típicos de Mortadelo y Filemón que otra cosa. Hasta los delincuentes son reflejo de lo que es un país…

De la existencia de Nicolas de España es tan culpable él como todos nosotros. Responsabilidad de un país que da casi más importancia a las personas con quien se relaciona una persona que a los méritos reales de esa persona. Los nombres por encima de los hechos. La victoria de la apariencias. La dictadura del enchufismo que demasiado a menudo rige en España. Y que cría monstruos como el ‘Pequeño Nicolas’.

Y hasta aquí el ‘sermón’. Pero como no todo va a ser serio en las viñas del Señor, ahí va una conclusión con humor, con algunos de los muchos fotomontajes que ruedan por internet con ‘Frank’ como protagonista de la sorna.

 

 

¡En la cima del mundo!

Condecorado por Mr. Obama

 

 

Angelito...

 

 

La sombra de Pablo Iglesias

 

 

Cual 'Observador' de Fringe en los momentos claves de la historia

 

 

Hay que tener amigos hasta en otros planetas

 

 

Un clásico de los 'memes'

 

Con merengues...

 

... y culés

 

Y, cómo no, en el mensaje de Navidad del Rey Juan Carlos

Por Arturo Checa

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