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Héctor Esteban

El francotirador

Los políticos sectarios

La reciente Semana Santa la he pasado trabajando y enfrascado vía Twitter en un debate sobre si determinadas comparaciones religiosas forman parte de la sátira, la ironía o la falta de respeto. A la conversación original se sumaron contertulios tuiteros de todas las ideologías. La mayoría, con exquisita educación, aportó su opinión. La minoría se mostró grosera e insultante.

El tuit que generó la polémica fue este (se puede pinchar en la foto):

 

Mi primera respuesta a @guiseppegrezzi fue esta: “No soy semanasantero pero creo que adoleces del respeto y de la libertad que pregonas”. A continuación remití una pregunta a la cuenta de Twitter de la Coalición Compromís: “¿Esta es la libertad de Compromís?”

Me sorprende que un integrante de una formación de izquierdas, donde la LIBERTAD forma la columna vertebral de un ideario, compare a una cofradía del Cabanyal con un colectivo nazi, racista y xenófobo como el Ku Klux Klan. La libertad está en creer o no creer. En el respeto a que la Fe de cada uno tenga Dios o no. A una tradición que como dijo alguien está por encima del fervor religioso porque la sienten hasta agnósticos y ateos. Un sentimiento, el de la Semana Santa del Cabanyal, que no entiende de derecha ni izquierda. Y es más, el que no la siente, la respeta o muestra su rechazo con respeto.

Mi respuesta a Grezzi encontró la réplica de ‘activistas’ de Compromís como Ricard Chulià, que calificó la comparativa de su compañero de simple sátira. No creo que Pere Fuset, miembro de la coalición, hiciera bromitas con los cofrades y el KKK el día que visitó el Cabanyal. Al debate sobre el tuit de Grezzi entraron con suma educación gente como Paco Varea (@garaballa), José Marí Olano (@JoseMariOlano), Carlos Manzana (@Carlos_MANZANA), Daniel L. Adell (@Sr.Azul), Sandra Gómez (@SandretaG), Sangarvi (@SANGARVI), David Blay (@DavidBlay_), Andreu (@Alcossebre), Josep Rodríguez (@joseprodri), Antoni Rubio (@antonirubio) y La Tía Picores (@PICORES).

Un día después Grezzi pidió perdón.

 

Sus disculpas no sirvieron para que eliminara su tuit. Alguno, como Aarón Cano, se lo hizo ver. El asesor de Compromís, que cobra 2.662,44 euros netos al mes (hasta esto me discutió pese a que la cantidad figura en la web oficial de la coalición), llamó “iluminado” a Cano que, como él mismo dice, es socialista, fallero, del Valencia y admirador de la Semana Santa por encima de las creencias. Grezzi, en su ignorancia, quizá no sepa que el “iluminado” de Cano sea una de las personas más sensibilizadas y comprometidas con los movimientos sociales en Valencia.

El asesor de Compromís, el de los 2.662,44 euros limpios al mes, criticó mi “inquina” e incluso deseó el cierre del medio en el que trabajo

 

Defendí a Grezzi públicamente. Considero que su labor de partido, su trabajo para visibilizar a Compromís es impagable. Y así lo escribí después de las elecciones de mayo de 2011:

A Palo Seco. Junio de 2011. Las Provincias

“Grezzi es un tipo simpático, un valenciano de Italia como él dice y con una ideología de ecologista convencido. El partido al que pertenece es lo de menos. Si fuera ciclista le tendrían que haber dado el premio a la combatividad durante la campaña electoral. Ha estado en la calle todos los días, ha colmado las redes sociales con mensajes, fotos y vídeos con todos los actos de campaña de su partido. Ha sido un militante convencido que ha trabajado para pedir y lograr el voto durante las 24 horas del día. En los grandes partidos, donde los cargos están acostumbrados a las comodidades, al buen comer y al buen beber, se echa en falta al currante que lucha por cada una de las papeletas que mete en la saca. Grezzi, que iba en listas, se ha quedado a un paso de salir. Esa pequeña decepción, si se puede considerar así, no ha evitado que haya celebrado el resultado como un ganador. Todos los partidos necesitan un Giuseppe en sus filas.”

 

Hoy pienso lo mismo. Grezzi es tan currante como sectario en su planteamientos políticos. A la misma altura que Rafa Xambó, consejero de Compromís en RTVV, y adalid de las libertades y acusaciones pero siempre en el mismo sentido, en el del pensamiento único. El pasado fin de semana escribí lo que pienso del Xambó político.

A Palo Seco. 30 de marzo de 2013. Las Provincias

El músico, sociólogo y consejero de RTVV por Compromís, Rafa Xambó, me parece un sectario. Una de esas personas que predican con la libertad por delante y que al final de la corrida es un extremista más de unos ideales en los que o estás dentro o eres directamente una «mierda», uno de sus términos predilectos para encuadrar a todos aquellos que discrepan con ciertas teorías. En la coalición, que se ha ganado a pulso ese lugar de privilegio ascendente en la política valenciana a base de una estrategia discutible pero efectiva, hay mucha gente con la que se puede intercambiar opiniones aunque cada uno debata desde las antípodas en el fragor de la discusión. Pero Xambó, capaz de disfrazarse de coleguita aprovechado a cambio de algún favorcillo, es un intransigente mayúsculo que trata de imponer su verdad a golpe de desprecios y dictadura ideológica. Lo peor de todo es que quiere maquillar su yunque político forjando una falsa libertad de expresión y opinión.

 

No voy a discutir el trabajo de Compromís. Sería estúpido poner en cuestión una labor que se refrenda por el éxito de las urnas que, al final del partido, es lo que cuenta. El debate de cómo se rompió la coalición original, con Mónica Oltra y Mireia Mollà como estiletes de una moción interna con el socio útil del Bloc daría para horas. Los medios, según el fin obtenido, se ajustan a las reglas de la política.

En la coalición hay gente válida, con un discurso muy ajustado a los problemas de la calle y al sufrimiento ciudadano. Personas preparadas que llevan años intentado obtener su representación con un proyecto nacionalista que ha tenido que complementarse para que fuera comprado por el electorado más allá de la barrera electoral. La actitud de Grezzi y Xambó no es generalizada. Conozco un Compromís en la oposición. Si llegan al Gobierno, ya tendré tiempo de juzgar.

La pluralidad de partidos políticos es tan fundamental como el abanico de medios de comunicación. Diferentes puntos de vista que enriquecen la democracia pese a sectarios de derecha e izquierda.

Para quejas en hesteban@lasprovincias.es

Si quieres, puedes seguirme en Twitter @hesteban15

 

 

Por Héctor Esteban

Sobre el autor

Periodista. Me enseñaron en comarcas, aprendí en política y me trastorné en deportes. No pretendo caer bien. Si no has aparecido en este blog, no eres nadie.


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