Lea, lea, que se va a divertir. Esta semana empieza el pleno de presupuestos en Les Corts. ¿Una fiesta? Que va, que va. Un tostón señores, en mayúsculas: TOSTÓN. ¿Pero sabe una cosa? Hay detalles de chirigota. De esos que si usted, ciudadano de a pie, viera en vivo y en directo le daría por exiliarse a Tegucigalpa (¡Viva Honduras!, señor Trillo). Esta semana los diputados de Les Corts trabajan (sí, no se ría, jeje, que le veo). Curran casi más que en todo el resto del año. Bueno vale, dejémoslo en que algunos van a trabajar (y no como este asesor). Se debatirán miles de enmiendas. En concreto 2.273. Sólo 34 del PP, y de la oposición, más de 2.200. Al final se aprobará una o ninguna, como en el chiste.
¿Sabe qué pleno es este? Sí hombre, ese en el que usted está en el sillón de casa viendo la tele y sale un tipo hablando en la tribuna, enfocan al hemiciclo y hay menos gente que en el campo del Getafe. ¡Ese, ese! Y usted se pregunta, ¿pero dónde co… están los diputados? Todos nos lo hemos preguntado alguna vez en la vida, ¿verdad? ¿Y qué hacen estos tíos? ¿Se han dormido? ¿Sobremesa de café, copa y puro? ¿La gripe? ¿Un caso para Iker Jiménez y el diputado ausente? No se preocupe. Que no estaban muertos, que estaban de parranda.
Lo mejor llega con las votaciones. La pera. Berlanguiano oiga, berlanguiano. Eso es el último día. Ahí sí que están todos. Bueno casi todos. Votar en Les Corts es como una clase de guardería. Ni el ministro Wert lo haría mejor. Unos fieras, señores, unos fieras. Un día me pongo a repartir gallifantes.
Póngase en situación de votar. Acomódese. Venga va. Disfrute. Le presento a continuación el aparatito que utilizan y los pasos a seguir.
Le dejo aquí una infografía para que lo analice con detalle.
Una vez terminada la cuenta atrás y apretados los botones, todo sale en el marcador. Como en esta imagen.
Ha visto que fácil. De parvulario oiga, de parvulario. Pues aún así, con un protocolo infantil, hay quien ¡¡¡SE EQUIVOCA!!!. No se pellizque, no… Se lo repito: SE EQUIVOCA. Esta semana veremos diputados que votan en contra de su grupo (perdón, Rafael Ferraro lo hace a conciencia contra la Acadèmia de la Llengua), otros que reconocen en público que no les funciona el aparato (mítica frase del socialista Rafael Rubio con chanzas incluidas de compañeros y periodistas) y algunos que ponen cara de bacalao porque su escaño marca nulo en el marcador. Y cuando esto pasa sus señorías se descojonan. Ale, venga la risa y le hacen gracietas al que se ha equivocado, chuflas y demás chanzas espontáneas. Torpe, cenutrio, gaznápiro… jejeje.
Incluso se ha dado el caso de que alguna diputada como Vicenta Crespo, que hace unas magdalenas para morirse y que es como la madre que todos querríamos tener, un día, con esa candidez que le caracteriza, votó por ella y por su compañero Manuel Bueno, que salió al pasillo a hablar por teléfono y no le dio tiempo a entrar al pleno. A eso se le llama suplantar la identidad. ¿Se imaginan a Soraya apretándole el botón a Rajoy? Jeje, menudo lío.
Pero como una imagen vale más que mil palabras, rescato la fotografía del post “El diputado durmiente“, en el que se ve a David Serra levantando el dedo (modelo frigodedo) para pedir el voto a favor y detrás, su compañero Luis Díaz Alperi en los brazos de Morfeo.
Pues bueno, a esto nos vamos a dedicar esta semana en Les Corts Valencianes. A votar miles de enmiendas y a vigilar al lince que se equivoque, que para algunos tres botones es una auténtico sudoku. A partir de finales de semana, sus señorías se irán de vacaciones y desaparecerán hasta febrero. A la dolce far niente.