>

Blogs

Héctor Esteban

El francotirador

Manual de votación para diputados torpes

Lea, lea, que se va a divertir. Esta semana empieza el pleno de presupuestos en Les Corts. ¿Una fiesta? Que va, que va. Un tostón señores, en mayúsculas: TOSTÓN. ¿Pero sabe una cosa? Hay detalles de chirigota. De esos que si usted, ciudadano de a pie, viera en vivo y en directo le daría por exiliarse a Tegucigalpa (¡Viva Honduras!, señor Trillo). Esta semana los diputados de Les Corts trabajan (sí, no se ría, jeje, que le veo). Curran casi más que en todo el resto del año. Bueno vale, dejémoslo en que algunos van a trabajar (y no como este asesor).  Se debatirán miles de enmiendas. En concreto 2.273. Sólo 34 del PP, y de la oposición, más de 2.200. Al final se aprobará una o ninguna, como en el chiste.

¿Sabe qué pleno es este? Sí hombre, ese en el que usted está en el sillón de casa viendo la tele y sale un tipo hablando en la tribuna, enfocan al hemiciclo y hay menos gente que en el campo del Getafe. ¡Ese, ese! Y usted se pregunta, ¿pero dónde co… están los diputados? Todos nos lo hemos preguntado alguna vez en la vida, ¿verdad? ¿Y qué hacen estos tíos? ¿Se han dormido? ¿Sobremesa de café, copa y puro? ¿La gripe? ¿Un caso para Iker Jiménez y el diputado ausente? No se preocupe. Que no estaban muertos, que estaban de parranda.

Lo mejor llega con las votaciones. La pera. Berlanguiano oiga, berlanguiano. Eso es el último día. Ahí sí que están todos. Bueno casi todos. Votar en Les Corts es como una clase de guardería. Ni el ministro Wert lo haría mejor. Unos fieras, señores, unos fieras. Un día me pongo a repartir gallifantes.

Póngase en situación de votar. Acomódese. Venga va. Disfrute. Le presento a continuación el aparatito que utilizan y los pasos a seguir.

 

aparato de votar

  • Primer paso: en las dependencias parlamentarias (cafetería incluida, donde se guardan 72 vasos de güisqui) suena una señal de alarma: pon, pon, pon… Minutos antes de iniciarse la votación avisa a los diputados ausentes de que hay que ir a votar. Hay quien se tiene que dejar el bocadillo de atún con olivas a mitad en la barra del bar. Y a correr para llegar al escaño con la boca llena.
  • Segundo paso: mientras suena la alarma, dentro de la Cámara hay uno que se encarga de contar los diputados que hay. Los más preocupados son los del PP, que pueden perder la votación pese a su mayoría absoluta. ¡Menudo bochorno! Si hay muchos huecos, la diputada del PP Marisol Linares, que una vez me tiró de malas maneras de un ascensor, sale a los pasillos a echar la bronca: “A veeerrr fulanito, a votaarr…” Y así va dando tirones de orejas a troche y moche a los parlamentarios que hacen novillos o fuman en el patio.
  • Tercer paso: cuando ya están todos colocados, el presidente de la Cámara dice: “Comienza la votación“. En el marcador se inicia una cuenta atrás de diez segundos como si fuera a despegar el Columbia. Es el tiempo que tienen sus señorías para apretar el botón y fijar su voto.
  • Cuarto paso: De repente, en la bancada del PP y del PSPV se levantan un par de manos durante toda la cuenta atrás. Una en la primera fila y la otra en la última. Hay diputados con aspiraciones de guardia urbano que con sus dedos marcan el voto. Porque sus compañeros, tan despistados ellos, no tienen en ocasiones ni puñetera idea de lo que hay que votar. Las señorías de los dedos los mueven con gracia y salero. Incluso se oye “síiii” o “nooooo” para que de viva voz la gente se entere del botoncito que hay que apretar. Lo que yo le digo, de chirigota. Un dedo (modelo frigodedo, en ningún caso peineta) significa voto a favor; dos dedos (siempre en V de victoria), en contra; tres dedos (como si pidieras tres cervezas), abstención.

Le dejo aquí una infografía para que lo analice con detalle.

Cómo votan los diputados

  • Quinto paso: apretar el botón. En cada escaño hay un aparatito (idéntico al de la primera imagen de este post). Tres botones que son un infierno. Muchos sudan. El aparato lleva una ranura para meter la tarjeta identificativa de cada señoría (la colocan al inicio del pleno). Luego, para votar, hay que apretar primero un botón que da fe que en el escaño hay alguien (como que uno está vivo, vamos) y de inmediato el botón correspondiente al voto que marcan los deditos (mire la imagen de aquí arriba).
  • Sexto paso: cuando terminan los diez segundos, el marcador electrónico del hemiciclo se ilumina y chiva lo que han votado sus señorías. Si es verde, a favor; rojo, en contra; naranja, asbtención y si parpadea, nulo (este último quiere decir que el diputado ha sido incapaz en diez segundos de apretar dos botones bien… y le aseguro que pasa más de lo que cree).

Una vez terminada la cuenta atrás y apretados los botones, todo sale en el marcador. Como en esta imagen.

Ha visto que fácil. De parvulario oiga, de parvulario. Pues aún así, con un protocolo infantil, hay quien ¡¡¡SE EQUIVOCA!!!. No se pellizque, no… Se lo repito: SE EQUIVOCA. Esta semana veremos diputados que votan en contra de su grupo (perdón, Rafael Ferraro lo hace a conciencia contra la Acadèmia de la Llengua), otros que reconocen en público que no les funciona el aparato (mítica frase del socialista Rafael Rubio con chanzas incluidas de compañeros y periodistas) y algunos que ponen cara de bacalao porque su escaño marca nulo en el marcador. Y cuando esto pasa sus señorías se descojonan. Ale, venga la risa y le hacen gracietas al que se ha equivocado, chuflas y demás chanzas espontáneas. Torpe, cenutrio, gaznápiro… jejeje.

Incluso se ha dado el caso de que alguna diputada como Vicenta Crespo, que hace unas magdalenas para morirse y que es como la madre que todos querríamos tener, un día, con esa candidez que le caracteriza, votó por ella y por su compañero Manuel Bueno, que salió al pasillo a hablar por teléfono y no le dio tiempo a entrar al pleno. A eso se le llama suplantar la identidad.  ¿Se imaginan a Soraya apretándole el botón a Rajoy? Jeje, menudo lío.

Pero como una imagen vale más que mil palabras, rescato la fotografía del post “El diputado durmiente“, en el que se ve a David Serra levantando el dedo (modelo frigodedo) para pedir el voto a favor y detrás, su compañero Luis Díaz Alperi en los brazos de Morfeo.

Pues bueno, a esto nos vamos a dedicar esta semana en Les Corts Valencianes. A votar miles de enmiendas y a vigilar al lince que se equivoque, que para algunos tres botones es una auténtico sudoku. A partir de finales de semana, sus señorías se irán de vacaciones y desaparecerán hasta febrero. A la dolce far niente.

 

 

Por Héctor Esteban

Sobre el autor

Periodista. Me enseñaron en comarcas, aprendí en política y me trastorné en deportes. No pretendo caer bien. Si no has aparecido en este blog, no eres nadie.


diciembre 2013
MTWTFSS
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031