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Héctor Esteban

El francotirador

Me llamo Vega. Estoy luchando, ¿me ayudas?

Hola, me llamo Vega. Esta semana cumplo once meses. Cuando nací me dieron dos infartos cerebrales. Pero yo no me rindo. Soy una campeona. Una jabata. Lucho con todas mis fuerzas. Con el apoyo de mis papás, Lázaro y Reme. Ellos sí que son unos leones. Necesito tu ayuda. Sólo un poquito de tu ayuda. Para que mi vida sea mejor día a día. Yo lucho por ello y tú me puedes ayudar. Sí, sí, tú. Soy cabezota, muy cabezota ¿sabes? Y esta partida la voy a ganar. No lo dudes. Te cuento mi historia.

Nací el 26 de enero de 2013 junto a mi hermano Leo, que es un glotón. Un mofletudo que come mucho, jeje. Somos mellizos. A mi mamá Reme se le adelantó el parto. Yo, seis horas después de nacer convulsioné. Me dio un infarto cerebral. Después me repitió. Fueron momentos terribles. A mis papás los médicos les dijeron que no viviría. ¡Qué ilusos! Ellos no sabían con quien estaban jugando. Chss, chsss, atiende.. soy Vega, la supercampeona. Yo aposté por la otra cara: LA DE VIVIR. Y aquí estoy, a punto de cumplir un añito el mes que viene.

No os doy ninguna sorpresa si os digo que al principio mis papás Reme y Lázaro lo pasaron muy mal. Es normal. Pero yo con mis progresos les indiqué el camino a seguir: LUCHAR, con mayúsculas.

En eso estamos. A mis padres después les dijeron que me tendrían que alimentar a través de un agujerito en la tripa. Con una jeringuilla me meterían la comida. ¡Pero eso a mí no me gusta! ¿Ya os he dicho que soy muy cabezota, no? Pues con la ayuda de una enfermera muy chachi aprendí a tomar biberones… ¡incluso me he atrevido con las papillas!

Mis padres vieron mis tremendas ganas de vivir. Por eso cambiaron el chip. Los lamentos se transformaron en la aventura “Una sonrisa para Vega“. Y en esa montaña rusa estamos ahora. Una campaña de ayuda para que día a día tenga una vida mejor.

Dicen que la gente no es solidaria. Que en estos tiempos de crisis cada uno va a lo suyo. Pues no, mi familia y yo podemos decir bien alto que la gente se ha volcado para sacarme una sonrisa. Asociaciones, comercios, colegios, gente particular, conocidos, desconocidos… miles de personas que dedican parte de su tiempo a ayudarme. Desinteresadamente pero con mucha fuerza y gran ilusión.

Una de las primeras ideas fue la de recoger tapones. Están recogiendo en Chiva, Guadassuar, Valencia y muchísimos pueblos de la zona para ayudarme. Almacenamos las sacas en unas naves de la familia y amigos. Luego las llevaremos a una planta de Alzira. Cada tonelada de plástico equivale a 200 euros. No nos dan el dinero. Simplemente es como un trueque. Si yo necesito una sillita o una cama, mis papás presentan la factura de lo que vale y la planta me la compra. Tapones por calidad de vida. Lo mismo pasaría si necesitamos hacer una reforma en casa, tratamientos de terapia o cualquier otra necesidad.

Se han ofrecido de otras ciudades de España para recogerme tapones. El problema es que no tengo sitio donde almacenarlos fuera de aquí. ¿Se imaginan que en una ciudad tan grande como Madrid se recogieran tapones y me los pudieran traer? Sería guay. Si alguien me quiere echar una mano, yo encantada 😉

Además, se han organizado muchos actos benéficos como conciertos, carreras, obras de teatro… Una recaudación solidaria que me viene muy bien para hacer frente a mis tratamientos, que son muy costosos la verdad y todo ayuda siempre es bien recibida. Incluso repartimos calendarios.

A mi mamá lo que más ilusión le haría es poder disponer de una persona en casa para mis ejercicios de fisioterapia. He mejorado mucho gracias al centro al que voy. Sólo tres horas a la semana. Pagamos 75 euros al mes por el tratamiento. Por eso, con un poquito de ayuda podría tener una atención más personalizada. Uno de mis problemas es que padezco espasticidad rígida. Una cosa tan fácil como ponerse una chaqueta para mí es como subir el Everest. Pero he mejorado con los tratamientos. Ya no estoy tan rígida. Por eso mi mamá, Reme, cree que la fisioterapia me va fenomenal y le gustaría que pudiera recibir un poquito más.

Ahora también me han construido un molde de escayola, que se adapta totalmente a mis piernas, para poco a poco estar más erguida. Cuando me propongo una cosa no paro. Esto es como una montaña rusa, ya os lo he dicho, con sus bajadas y subidas, pero lo importante es que seguimos dando vueltas.

Mirad si lucho que a mis papás, este semana les han dado una gran noticia: los estudios que han realizado sobre si puedo ver son muy positivos por ahora. Era una de las grandes dudas que teníamos. Mis papis creían que podía ver porque cuando escuchaba su voz yo abría los ojos aunque fuera un segundo. Pues mirad que bien que hace unos días me han dicho que es fácil que vea. ¡Si ya os dije que era una cabezota!

Soy una luchadora pero necesito el apoyo de todos para cumplir mis metas.

Si queréis seguirme la pista lo podéis hacer en mi página de Facebook: Una sonrisa para Vega. ¡Por cierto!, que no se os olvide darle al me gusta. Y me están construyendo una página web que dentro de poco estará en marcha. ¡Tengo unas ganas!

Además, me han abierto una cuenta en La Caixa: 2100 2737 96 0100350008

También tengo una cuenta de teaming. Esta es una página de microdonaciones que tan sólo supone un gasto de un euro al mes. Sí, sí, una aportación tan pequeña como un euro que para mí, si consigo muchos seguidores, es como un tesoro. Sólo hay que entrar en www.teaming.net y en búsquedas poner: Una sonrisa para Vega.

Cualquier apoyo, por mínimo que sea, para mí es un paso de gigante.

Voy a seguir luchando: ¿Me ayudas?

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Héctor Esteban

Sobre el autor

Periodista. Me enseñaron en comarcas, aprendí en política y me trastorné en deportes. No pretendo caer bien. Si no has aparecido en este blog, no eres nadie.


diciembre 2013
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