Santi Balmes, el cantante de Love of Lesbian, bajó del escenario una vez acabadas las pruebas de sonido previas al concierto de Burjassot para saludar al grupo de privilegiados fans del grupo que asistieron al ensayo.
Antes de firmar y fotografiarse con su público se paró, me miró y se acercó a mí con ese típico gesto de… ya tenía yo ganas de verte. Me entró la risa, obvio. Me extendió la mano y no saludamos durante varios segundos con un único pensamiento en la cabeza: la que se ha liado ¿no?
“Bueno, yo soy el del blog”, le dije, con cierta guasa. Él, con retranca, me contestó: “Ya te he visto desde arriba y he pensado que eras tú. Hasta en Noruega, esto ha salido hasta en un periódico de Noruega”. Sonreímos, él se fue a atender a los chavales para firmar hasta en los sitios más inverosímiles y nosotros nos quedamos con Jordi Roig, guitarra del grupo, hablando de paellas, de la repercusión del caso y del buenrollismo en general.
La verdad es que la paella se nos fue de las manos y este post tuvo la culpa: Un atentado contra la paella.
Pero todo ha valido la pena. Entre el concierto del viernes por la noche en Elche y el del sábado en Burjassot, hubo tiempo para parar en La Genuina y disfrutar de un arroz del senyoret como los valencianos mandan. Como tiene que ser. A empaparse de la gastronomía local, del arroz a leña, con sus ingredientes precisos, sin inventos…
Una receta de las de toda la vida muy alejada de ese arroz con cosas de Mediterráneamente, el anuncio con el que Estrella Damm da la bienvenida al verano y que ha puesto a la paella en el disparadero. Un arroz con pollo, conejo, calamares, mejillones, perejil cocinado en un fuego a lo boy scout y probado con cucharilla de yogur. Pero para ser justos hay que decir que cebolla, lo que es cebolla, no llevaba aunque algunos se empeñaran.
El Paella Incident, como el propio grupo bautizó a través de su perfil de twitter, saltó de El Francotirador (con la inestimable colaboración de la Comunidad de la Paella) a los medios nacionales y de ahí cruzó las fronteras hasta llegar a la revista Time y a The Independent. Nunca un arroz con cosas fue tan internacional. No es coña, pero yo patentaría la receta: Arroz of Lesbian.
Durante un buen rato, allí estuvimos un servidor, Santi Balmes y Julián Saldarriaga hablando de la gira y de los arroces, de la crisis, los jóvenes y de los días no vividos. En definitiva, de mil ingredientes de la vida, del mil clases de arroces.
Hace quince días, cuando escribí este post, nunca pensé que el chef Balmes, el ayudante Saldarriaga y un pinche como yo acabaríamos arriba de las cajas del material de sonido hablando de esto.
Para el recuerdo, ambos se llevaron un par de cucharas de madera, de las de toda la vida de Dios, para comer arroz. Si las usan verán que con el paso del tiempo las cucharas se hacen a uno, envejecen como parte de ti, se hacen eterna como cada una de las canciones.
Sólo no me atreví a pregúntarles una cosa: si el culo del anuncio es de alguno de ellos.
Jordi Roig, a los pies del escenario, me hizo una reflexión: por lo menos, aunque sea por el tema de la paella, fuera de España no es todo malo lo que se habla de este país. Y tiene razón, que coño.
De verdad, el Paella Incident ha sido un placer.
Después de la publicidad a Estrella Damm, que me manden una cajita al periódico para brindar todos juntos.
P. D: Por cierto, yo no pagué el arroz.
Gracias a la sala Wah Wah, a Gonçal, a Fran, a Paco, Rafa y a todo Love of Lesbian por hacer posible este rato amable y divertido