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Mikel Labastida

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Papá es gay

“La anormalidad es la nueva normalidad”

Bryan Collins

 

Espero que Rupert Everett no lea este post porque si no se va a llevar mucho disgusto. Aunque no tanto como el que me llevé yo al ver algunas películas suyas como ‘Algo casi perfecto’ o ‘Un marido ideal’.

El caso es que hace unos días vi los dos primeros episodios de ‘The new normal’, la nueva comedia de Ryan Murphy, que está dentro del (decepcionante) paquete de estrenos de la televisión americana en este comienzo de temporada. Cuenta la historia de una pareja homosexual que deciden ser padres y, para ello, se ponen en contacto con una madre de alquiler. Y la elegida es una joven que, junto a su hija de ocho años, ha huido de la opresión de su abuela. Al final se encuentra tan a gusto con los futuros padres que entrará a formar parte de su familia. Ella, ingenua y dulce pueblerina; su retoño, una niña repelente cada vez que abre la boca; y también la abuela, una homófoba que nadie duda que terminará adorando a los protagonistas. Y a este retablo se une una secretaria bastante estrafalaria.

Les cuento lo que sucederá en esta serie. La ingenua madre de alquiler logrará al fin cumplir sus sueños y ser abogada. La abuela vencerá sus prejuicios y se convertirá en una abanderada de la causa gay. Y la secretaria pondrá el punto estrambótico en cada episodio con salidas de tono y dosis de sarcasmo.

¿Soy el guionista de esta cosa? No ¿Soy adivino? Tampoco. Pero es que es muy evidente. ‘The new normal’ es previsible desde el minuto uno, cargada de chistes tontos y tópicos por cada costado. Supongo que Ryan Murphy pretendía plasmar una familia disfuncional pero de evidente que es resulta hasta grotesco. Imagino también que esperaba que la trama (dos hombres dispuestos a ser padres) generase controversia. Lo ha logrado. En Utah han prohibido su emisión. Ruido. Sólo ruido. Porque aportar, lo que se dice aportar, poco.

 

También deduzco que ha tratado de exportar una de las historias que mejor funciona en ‘Modern family’, la de Mitch y Cam, que desde el primer episodio son padres adoptivos de una niña vietnamita. Aquí no hubo toque de campanas para anunciar la buena nueva, la serie lo presentó desde el principio como algo normal. Sin estridencias. Después hay guiños, bromas, alguna crítica (suave, suave, eso sí), pero de entrada no hace un show con la posibilidad de que dos personas del mismo sexo puedan criar a un niño.

Mucho antes que ellos en ‘Friends’ ya se planteó una situación bastante similar. Carol, la ex mujer de Ross, formaba a su hijo con su nueva pareja, Susan. Siempre en tono cómico la serie de los amigos de Greenwich Village mostraba los problemas y satisfacciones de esta situación. Cierto es que, en aquel caso, las dos eran personajes secundarios.

En esta misma serie, sin embargo, se ofrecía una visión diferente de la paternidad homosexual. Chandler hablaba recurrentemente de su padre gay y transexual y del trauma que ese descubrimiento le provocó. Qué puntazo fue, por cierto, ver a Kathleen Turner interpretar ese papel.

Mucho mejor lleva la situación una de las alumnas de ‘Glee’, Rachel. Jeff Goldblum interpretó al padre homosexual de la joven, al que presentará en sociedad en una cena de padres justo antes de casarse con Finn.

 

A dos metros bajo tierra’ narró, en la trama final de la serie, las dificultades de las parejas del mismo sexo para adoptar. David y Keith decidían ampliar la familia y acogían en su casa a dos hermanos que, en un principio, se rebelaban ante la situación y no se adaptaban bien a su nuevo hogar.

 

En ‘Cinco hermanos’ el tema también daba para varios capítulos a través del personaje de Kevin, que intentaba ser padre junto a su marido, primero mediante una madre de alquiler y, finalmente, por medio de la adopción. En ella ya se apuntaban las reticencias que una parte de la sociedad puede tener hacia este tipo de familias con la aparición del hermano de esa niña adoptada, solicitando su custodia por no estar de acuerdo con que una pareja homosexual se ocupase de su educación.

La aportación nacional al tema la hizo ‘Aquí no hay quien viva‘, en la que Mauri colaboraba para que su compañera de piso se quedase embarazada de un niño, al que finalmente criarán ambos con sus respectivas parejas del mismo sexo. Más tarde Mauri y Fernando se planteaban afrontar juntos la paternidad y adoptar a un adolescente con dificultades de adaptación social.

 

Nunca ha sido tan explícito todo en las series de televisión. Antiguamente se intuía pero no se decía claramente. En los 80 se emitía una ficción llamada ‘Mis dos padres’, que trataba de una niña que se iba a vivir, tras la muerte de su progenitora, con sus dos padres, ambos ex novios de su madre, que decidían compartir casa. Y estaba la versión femenina, ‘Kate y Allie’, sobre una mujer que se trasladaba con una ‘amiga’ de la infancia y decidían criar a sus hijos juntas. En fin, que quizá no lo era, pero lo parecía.

Luego todo se volvió más obvio. Llegó ‘Queer as folk’ con una pareja de lesbianas, Lindsay y Melanie, que optan por ser madres con la ayuda de dos de sus amigos, y ‘L Word’, con una decana y una productora como madres de una niña.

 

Vamos, que ‘The new normal’ ha llegado con una idea revolucionaria que ya hemos visto cien veces. Y sin menos tópicos ni clichés. Así que ya tenemos el primer descarte de series para este comienzo de temporada, cosa que, teniendo en cuenta el volumen de ficciones que hay que atender, viene muy bien.

 

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Sobre el autor

Crecí con 'Un, dos, tres', 'La bola de cristal' y 'Si lo sé no vengo'. Jugaba con la enciclopedia a 'El tiempo es oro' imitando al dedo de Janine. Confieso que yo también dije alguna vez a mi reloj: "Kitt, te necesito". Se repiten en mi cabeza los números 4, 8, 15, 16, 23, 42. Tomo copas en el Bada Bing. Trafico con marihuana en Agrestic y con cristal azul en Albuquerque. Veo desde la ventana a mi vecino desnudo. El asesino del hielo se me aparece en cada esquina y no me importaría que terminase con mi vida para dar con mis huesos en la funeraria Fisher.


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