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Mikel Labastida

El síndrome de Darrin

10 propósitos de Año Nuevo para los adictos a las series

 

No podemos comenzar un año sin hacernos una lista de propósitos que pretendemos llevar a cabo en los meses que tenemos por delante. Aunque seamos conscientes de que no los acometeremos es inevitable en estas fechas marcarse objetivos y retos ante una etapa nueva. Ya habrá tiempo después de ir desistiendo, de olvidarlos o de abandonarlos. No sería la primera vez. Ni será la última. Los adictos a las series también pueden ponerse deberes de cara a 2016, con el fin de llevar el hábito de un modo más relajado y saludable. He aquí un listado de propósitos seriéfilos para el Año Nuevo, que con toda seguridad no seremos capaces de cumplir.

 
 

1. No enfadarse al final de un capítulo. No merece la pena alterarse, acordarse de la familia de todos los guionistas, repasar el santoral. Por mucho que nos ofusquemos las series seguirán dejándonos al terminar cada episodio con los ojos abiertos y ganas de más. En eso ‘Juego de Tronos’ o ‘Homeland’ son algunas de las que más amargura y enojo nos producen.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

2. No revelar espoilers. La tentación es fuerte. Hay informaciones de las que dispone un seriéfilo que lleve al día todas las series y que necesita compartir con el mundo cuanto antes mejor. Pero eso puede acarrear enfados, broncas o consecuencias peores. Y lo sabes. Debemos aprender a callar y no contar eso que pasó en ‘The Good Wife’ o en ‘Juego de Tronos’. Por el bien de nuestra salud y para prevenir posibles agresiones. 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

3. No contagiarse de los vicios de las series. Todos sabemos lo mucho que cuesta dejar atrás algunas adicciones. Bastante tenemos con la que nos provoca la ficción como para engancharse a más. No hay que caer en la tentación aunque veamos a los protagonistas de nuestras series hacerlo. En lo de fumar nos lo pusieron difícil ‘True Detective’ o ‘The Leftovers’. Con lo de beber sufrimos al ver ‘Mad Men’ o ‘UnReal’. Pero no queda más remedio que ser fuertes y resistir.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

4. Levantar el mando no es hacer deporte. Ya va siendo hora de que vuelvas al gimnasio o te propongas hacer una tabla de ejercicios en casa. Ya está bien de excusas, de fingir que se hacen flexiones en el sofá, o de asegurar que con los nervios de algunas tramas endurecemos los músculos y contraemos el abdomen. Es tan falso como los milagros de los aparatos de la Teletienda.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

5. Hay más maratones que los de ver temporadas completas en el sofá. Cuando los ‘no-seriéfilos’ hablan de maratones se refieren a correr y no a estar sentado en el sofá viendo temporadas completas de las series de Netflix o Amazon. Es verdad que lo del running se nos está yendo de las manos pero apuntarse a algún maratón, entrenando bien y siempre bajo supervisión médica no viene mal a nadie.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

6. Evitar los anglicismos. No todo el mundo sabe qué es un ‘spin-off’, ni un ‘cliffhanger’ o un ‘teaser’. Para la mayoría de personas un piloto es el que conduce un avión y no el capítulo presentación de una serie. Y una biblia es una sagrada escritura y no un documento con todos los aspectos y personajes de una ficción ¿Por qué decir ‘midseason’ cuando se puede llamar ‘mitad de temporada’, o ‘lead-in’ en lugar de ‘precedente’? En 2016 conviene proponerse que el mayor número de seres humanos nos entiendan cuando nos referimos a contenidos seriéfilos.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

7. No autoflagelarse gratuitamente. Bastante mal lo pasamos con la Boda Roja como para de vez en cuando volver a ver aquella sangría. Suficiente terror pasamos cuando los protagonistas de ‘The Walking Dead’ ingresaron en prisión como para rememorarlo. No es necesario padecer gratuitamente recuperando capítulos pasados que ya nos traumatizaron en su momento. 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

8. No pasarse las noches en vela viendo un capítulo más. Todos sabemos cómo termina lo de “un capítulo más y a la cama”. No somos capaces de cumplirlo y al final nos dan las tantas de la madrugada viendo un episodio tras otro. No podemos permitírnoslo y hay que contenerse y no dejar siquiera que en la pantalla aparezca la opción de ‘ver uno más’. Apagar tan pronto entren los títulos de crédito es la salida más efectiva.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

9. Aprender a decir no. No es posible ver todo. Ni siquiera es aconsejable. Este año se han producido más de 400 series sólo en Estados Unidos. No hay estómago que se trague todo eso. No pasa nada porque otros vean series que a ti no te da tiempo. No importa reconocer que determinados títulos no te interesan. Decir ‘No’ y retirarse a tiempo es una victoria.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

10. No llamar a nuestros conocidos con nombres de personajes de series. No todo el mundo te entenderá si te refieres a él llamándolo Bree Van de Kamp o Eric Northman. Seguramente la mayoría se perderán si les dices que quieres actuar como Walter White o como Emily Thorne. Y pocos se solidarizarán contigo si les cuentas que te sientes como Peggy Olson o como Sansa Stark. Todos esos no existen. Repítelo tantas veces como sea necesario.  
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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Sobre el autor

Crecí con 'Un, dos, tres', 'La bola de cristal' y 'Si lo sé no vengo'. Jugaba con la enciclopedia a 'El tiempo es oro' imitando al dedo de Janine. Confieso que yo también dije alguna vez a mi reloj: "Kitt, te necesito". Se repiten en mi cabeza los números 4, 8, 15, 16, 23, 42. Tomo copas en el Bada Bing. Trafico con marihuana en Agrestic y con cristal azul en Albuquerque. Veo desde la ventana a mi vecino desnudo. El asesino del hielo se me aparece en cada esquina y no me importaría que terminase con mi vida para dar con mis huesos en la funeraria Fisher.


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