Estaba el otro día con un empresario amigo que no para de gestionar su cambio organizativo y entre otras reflexiones estuvimos hablando de la competitividad en la empresa. Me decía que podría crecer mucho más si encontrara a las personas para desarrollar sus proyectos, pero que tristemente le costaba mucho encontrarlas. Tenía un producto muy bueno que funcionaba, y que por lo tanto podría llevárselo a cualquier parte del país. Pero que lo había intentado y sus fracasos venían de no haber encontrado la persona o el talento específico de su proyecto. Cuando le preguntaba cosas al respecto me decía que sí le dedicaba tiempo a buscar talento, pero igual no el que realmente necesitaba. Y sobre todo me decía que no era un tema de analizar cv y hacer entrevistas. El perfil que él buscaba se movía mucho, y por eso necesitaba observarlo en la acción. Y es que el que no se mueve no demuestra. Y muchas veces la predictibilidad desde esta pasividad es casi nula. Uno siempre aprende de personas inquietas y en crecimiento, y si tuviera que resumir en dos claves aquella reunión éstas serían: