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Llega el buen tiempo y, con él, el hecho de que vayamos a mostrar más nuestros cuerpos. Un momento en el que surgen los arrepentimientos y en el que, quien más y quien menos, trata de ponerse a punto y de marcarse nuevos objetivos. Pero cuidado, las prisas nunca son buenas consejeras en nada y mucho menos en engancharse a la vida sana. Estas pautas te ayudarán a lograr tus metas.
1.- Márcate objetivos realistas.
¿Es posible conseguir el cuerpo de Hugh Jackman en dos meses? La respuesta es no. Es más, a lo mejor da igual todo lo que hagas porque no eres Hugh Jackman, claro está. Cada persona tenemos un cuerpo, un genética y, por eso NUNCA debes compararte con nadie sino centrarte en conseguir la mejor versión de ti mismo. Muchas personas tienden a compararse con las portadas de revistas o los grandes actores lo cual sólo lleva a la frustración más absoluta. Por eso, debes ser realista con tus objetivos y luchar por ellos pero sin querer ser otra persona.
2.- No confíes en los milagros.
Una vez más tengo que advertir del gran peligro que suponen las dietas milagro. Pero no sólo eso, hay una gran industria que abarca cremas, aparatos de gimnasia, fajas… Todas ellas tienen algo en común: prometen resultados increíbles en poco tiempo. Hoy por hoy, lo único efectivo es combinar deporte con una buena alimentación, paciencia y disfrutar del camino. El resto es perder el tiempo, el dinero y, lo que es más peligroso, la salud.
Sean cuales sean tus características, siempre podemos aprender cosas nuevas sobre nutrición. Por eso aconsejo dejarte guiar por un buen nutricionista o endocrino porque siempre es más fácil no ingerir algo que nos vaya a perjudicar que luego tener que quemarlo. Llevar una vida sana no es pasar hambre, ni siquiera estar a dieta tres meses al año, aunque este es un concepto muy arraigado en la sociedad. Es mucho mejor llevar una dieta equilibrada todo el año que permita ‘asumir’ excesos en momentos puntuales. Somos lo que comemos, no lo olvides.
4.- Cuida las cenas.
Las cenas son, sin lugar a dudas, uno de los momentos más peligrosos del día. Es importante controlar lo que comemos puesto que cualquier exceso se va a traducir en energía que no vamos a utilizar y que el organismo, por norma general, va a convertir en grasa. Lo ideal es combinar proteínas con verduras y limitar o eliminar los carbohidratos por la noche pero, insisto, cada persona es un mundo y debe ser un profesional el que te guie.
5.- Come cinco veces al día.
Mucha gente tiene la creencia errónea de que si elimina comidas, se adelgaza. Todo lo contrario. Para tener una vida sana y activar el metabolismo debes comer cada 3 o 4 horas, lo que implica cinco comidas al día como mínimo. Aplica el refrán español: Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. Pero, añade un almuerzo y una merienda.
6.- Muévete.
La alimentación es la base de todo pero, si no te mueves, los resultados van a ser muy escasos. Estudia tus posibilidades. Sal a andar como si perdieras el autobús, date una carrerita, un paseo en bici, una pachanga con amigos. Lo ideal es que pruebes un gimnasio, es la opción perfecta, porque vas a poder probar decenas de actividades en manos de profesionales. Pero, además, introduce hábitos como aparcar el coche y caminar, no usar el ascensor o beber dos litros mínimos de agua al día. Por poco que hagas piensa que siempre irás más rápido que los que están sentados en un sofá.
7.- Huye del autoengaño.
Si hay un lema que me gusta, es este: sé más fuerte que las excusas. Y en ellas incluyo: no tengo tiempo, no tengo dinero, yo ya como bien… Es habitual que la gente insista en ellas y se pueden desmontar todas fácilmente. La única diferencia entre los que llevan una vida sana y las que no es solamente la fuerza de voluntad. Y tú vas a estar en el primer grupo.
8.- Ten fuerza mental.
Si emprendes una vida sana prepárate para una cosa: las críticas. Siempre hay vagos que criticarán que vayas al gimnasio o a correr, pero nadie criticará que estés tirado en el sofá. Si tienes metas saludables siempre habrá gente dispuesta a desanimarte y decirte que es una tontería, que es mejor tomar cervezas y patatas fritas… También encontrarás gente que te dirá que el deporte es malo, que es lo mismo que si te dicen que respirar es malo porque la atmósfera está cargada de CO2. La gente tiene la gran costumbre de juzgar los estilos de vida sanos. No te preocupes. Al igual que la fuerza de voluntad se entrena, a no escuchar a esa gente también te acostumbras. Sin acritud, amigos.
9.- No hagas siempre lo mismo.
Igual de importante es variar la dieta para no acostumbrar el cuerpo que cambiar, por ejemplo, el ejercicio que realizamos. Trata de combinar varias modalidades y huye de los tópicos. Si ya sales a correr, ¿Por qué no introduces rutinas de fuerza? Si haces pesas, ¿por qué no introduces clases tipo spinning? Si te gusta bailar, ¿Por qué no apuestas por un body pump? Son sólo algunos ejemplos. Si siempre haces lo mismo, no esperes resultados distintos.
10.- Dedícate tiempo.
Todo el mundo tiene trabajos, hijos, padres, amigos, obligaciones… Pero cuidarte es la mejor forma de quererte y dedicarte tiempo a ti mismo. Es reconciliarte contigo mismo, reforzar tu autoestima. Créeme, no sólo vas a mejorar tú, sino que tu entorno se va a beneficiar de la mejoría y, si además disfrutas del camino, vas a ser mucho más feliz.
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