Los pandilleros latinos aseguran que nacieron para defenderse del racismo pero son tristemente famosos por sus asesinatos, robos y enfrentamientos entre ellos mismos.Con el apuñalamiento mortal en Valencia del joven ecuatoriano Cristian Fernando Huanca el pasado mes de enero a manos de un grupo que se autodenomina los Siempre Solos, ya son diez las vidas truncadas en España en los ultimos siete años por violentas pandillas de jóvenes suramericanos.

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Javier Martínez

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Diez vidas truncadas por bandas latinas

Las bandas latinas asentadas en España viven tiempos hostiles. Ya no son aquellos Latin King y Ñetas que protagonizaron peleas multitudinarias y sufrieron el acoso policial y judicial hace varios años, sino una segunda generación de grupos violentos que vuelven a las andadas. Los pandilleros latinos aseguran que nacieron para defenderse del racismo pero son tristemente famosos por sus asesinatos, robos y enfrentamientos entre ellos mismos.

Con el apuñalamiento mortal en Valencia del joven ecuatoriano Cristian Fernando Huanca el pasado mes de enero a manos de un grupo que se autodenomina los Siempre Solos, ya son diez las vidas truncadas en España en los ultimos siete años por violentas pandillas de jóvenes suramericanos. Sus delitos más habituales son los atracos, coacciones, amenazas o palizas como bautismo para sus miembros.

La situación en España, especialmente en Madrid, Barcelona,Valencia y Torrevieja, es preocupante. Los pandilleros comenzaron a tomar las calles de algunos barrios marginales a mediados de 2004 y, en su gran mayoría son menores de edad, a excepción de sus líderes, que no sobrepasan los 25 años.

Latin King y Ñetas son las bandas que aglutinan a más jóvenes que rivalizan entre sí. Las dos están organizadas, tiene su jerarquía, sus normas, leyes y ritos, aspectos que no tienen otros pequeños grupúsculos que se bautizan también con este nombre, pero que no perduran en el tiempo. Sus miembros, cuya franja de edad está comprendida entre los 15 y los 17 años, son principalmente ecuatorianos, aunque también hay dominicanos, colombianos y residualmente, algún peruano o español.

Los Latin King empezaron su andadura en Chicago y Nueva York y luego se extendieron prácticamente por todo el mundo, principalmente en Europa. Nacen como una organización que busca la defensa de su etnia o su origen, aunque posteriormente fueron perseguidos y condenados por robos, asesinatos, secuestros y tráfico de armas y droga. Para identificarse utilizan una corona de cinco puntas, un símbolo que esconde una fuerte organización jerárquica en la que sus miembros han de pasar numerosas pruebas para demostrar la fidelidad al grupo.

La primera banda de los Ñetas se creó a finales de los años 70 en Puerto Rico para defender los derechos de los reclusos de la prisión de Oso Blanco, aunque luego se demostró que su intención era defenderse de otra banda rival que operaba en la misma cárcel. Convertidos ya en tribu urbana, se han extendido por todo el mundo latino. Los colores utilizados como símbolo son el blanco, azul y rojo, los de la bandera de Puerto Rico. Su proliferación por las grandes ciudades americanas les ha llevado a mantener un duro enfrentamiento, en algunos casos mortal, con los Latin King.

La fundación de los Dominican Dn’t Pay (DDP) data de 1984 en Nueva York, donde se les conocía en un principio como Dominican Power y sus enemigos iniciales eran los afroamericanos. Pasados los años, el número de adeptos ha ido incrementándose y tienen una presencia muy importante en portales de Internet como YouTube o Myspace.

Otras bandas o escisiones de grupos latinos que se formaron a lo largo de los últimos siete años en España son los Trinitarios, Blond, Forty Two, Black Dog, Full Corner, Royal Family, Bola 8, Panteras Negras, Danger Boys, My Family, Latinos de Fuego, Latin Poison, los Dark Latin Globers, Siempre Solos, NTN (No tememos a nadie), etcétera. Muchas veces forman pequeños grupos tras discusiones con los reyes o los dirigentes de la banda. Pasado un tiempo, los pandilleros se vuelven a integrar o desaparecen.

La mayoría de las pandillas latinas en España sobreviven con las bajas cuotas de sus integrantes y los botines de los robos que cometen. En la ciudad de Valencia, la Policía Nacional ha identificado en los últimos años a un gran número de jóvenes sospechosos de pertenecer a grupos latinos violentos.

La estética de estas bandas coincide sobre todo en la indumentaria: calzado y ropa deportiva, gorras, grandes collares y prendas holgadas, algunas de ellas con sus colores representativos. Cuando los pandilleros se reúnen en los parques y plazas es habitual verlos con litronas de cerveza y porros de marihuana en sus manos. La música «hip-hop», nacida a finales de los 70 en barrios marginales de Nueva York como el Bronx, suele acompañar también sus veladas.

Cada grupo tiene un saludo diferente. Se colocan en círculo, casi tocándose los pies, y se nombran por el apodo («chapa» en su argot); muestran los dedos pulgar, índice y meñique mientras doblan los otros para formar una corona de tres puntas, el símbolo de los Latin King; o se saludan con el dedo corazón sobre el índice (el grande protege al pequeño), como hacen los Ñetas.

Pero estos gestos entre colegas y hermanos, como se llaman entre sí algunas pandillas, cambian o se entremezclan con el paso de los años, los estilos musicales -«breakdance», «reggae», «rap» y «hip-hop»- y las modas. Muchas veces se producen escisiones por discusiones con los cabecillas de cada grupo. Pasado un tiempo, se vuelve a formar la pandilla con otro nombre o desaparece.

Las bandas suelen reclutar a sus miembros entre jóvenes de familias desestructuradas. La franja de edad se encuentra entre los 13 y 25 años. El absentismo escolar, la falta de integración social y el rechazo a las normas son algunas de las características que definen a los pandilleros latinos. A todo esto hay que añadir las reyertas con grupos rivales y el habitual consumo de alcohol y otras drogas. Un cóctel de factores que puede resultar letal.

Las bandas no están integradas sólo por chicos, también (aunque en menor proporción) hay chicas. De hecho, algunas veces son ellas las que provocan los enfrentamientos entre pandillas por cuestiones de celos.

En Valencia, las pandillas que se encuentran en el punto de mira de los especialistas de la Policía Nacional y la Guardia Civil son los Siempre Solos, Royal Family, NTN, Blood, Black Dog y Full Corner.

En la actualidad, los jóvenes latinos de Valencia suelen concentrarse en parques y canchas del viejo cauce del río, la calle Reus, la avenida de la Plata, el Carmen, la avenida del Puerto, la Plaza de Maguncia, la plaza Manuel Granero, etcétera. Son grupos poco organizados y la mayoría de sus miembros están fichados por la Policía Nacional.

En Madrid, cada banda suele tener su zona. Vallecas es zona “Ñeta”, mientras que en Usera, Villaverde y Carabanchel dominan los “Latin King”. Tetuán es otro barrio donde viven y residen estas pandillas. En Barcelona, el Parque del Clot , el Parque Pegaso y el de Ciutadella, son sus lugares habituales.

Las bandas latinas funcionan de forma parecida a las sectas. Sustituyen a la familia, aíslan al individuo y le dan un nuevo cuerpo de valores. Según los expertos, la forma adecuada de actuar es mediante la prevención, evitando las carencias sociales y educando en valores; y mediante la acción policial y judicial, es decir, con las detenciones y la imputación por asociación ilícita.

Los cabecillas de estos grupos suelen ser delincuentes, y pertenecen ya a una segunda generación de inmigrantes, mientras que otros no tienen antecedentes policiales y son captados para la causa; es decir, para aquello que se considera como el fundamento de la banda.

El apuñalamiento mortal del joven ecuatoriano Cristian Fernando Huanca tuvo lugar el 21 de enero en Valencia a escaso metros de la sede la Policía Autonómica. El joven murió de un navajazo en el corazón. El presunto autor del crimen, un cabecilla de los Siempre Solos, fue detenido minutos después por una patrulla de la Policía Nacional.

Freddy Medina, estudiante de informática y forofo del Barça, murió apuñalado la noche del 6 de mayo de 2009. El joven de 18 años, nacido en Perú y con pasaporte español, pretendía seguir los pasos de su padre policía. Pero un desgraciado encuentro con un grupo de jóvenes le impidió seguir su formación. Freddy fue apuñalado hasta la muerte en Sants (Barcelona). Seis meses después, los Mossos d’Esquadra detuvieron a cuatro jóvenes que participaron en aquella agresión. Todos ellos son, presuntamente, miembros de los Ñetas.

La noche del crimen, Freddy y cinco amigos acababan de ver en un bar el triunfo del Barça ante el Chelsea en las semifinales de la Liga de Campeones de 2009. Cuando se encontraban en la calle Galileu, fueron abordados por un grupo de pandilleros latinos. Los agresores lanzaron piedras, botellas y vallas contra sus víctimas. En un momento de la refriega, Freddy se vio sin salida y fue apuñalado.

Al parecer, los Ñetas pudieron confundir a Freddy con un miembro de la banda rival por excelencia, los Latin Kings. La policía también se sospecha que entre los cinco amigos del joven asesinado había un simpatizante de los Latin King.

El 28 de agosto de 2009, el menor dominicano Isaac Dantés fue asesinado de un disparo en la cabeza en Madrid tras mantener una discusión en una discoteca con un grupo rival. La víctima era un cabecilla de los llamados Dominican Don’t Play (DDP) en la capital de España, y el homicida pertenecía a los Trinitarios.

Dantés había pasado la noche con su novia y otros amigos. El crimen se produjo en la calle de Orense. Le dio tiempo a cruzar y parar un taxi. Tres de sus cuatro amigos llegaron a subirse a un taxi. Justo cuando lo iba a hacer el jefe intermedio de los DDP, se acercaron al vehículo una decena de jóvenes. Uno de ellos sacó una pistola y empezó a disparar. Al menos efectuó dos tiros, uno de los cuales alcanzó a Dantés en la cabeza. Su compañera aseguró que el balazo le entró por un pulmón. Murió horas después en el hospital La Paz.

En la misma zona de ocio de Madrid, el 5 de febrero de 2006, el ecuatoriano de 25 años Ramón Emilio León Luzón murió acuchillado a manos de cinco miembros de la banda dominicana Forty Two. El crimen tuvo lugar poco después de medianoche en una zona de discotecas frecuentadas por jóvenes en los bajos de la calle Orense, situada en distrito madrileño de Azca.

Luzón, que iba acompañado de su mujer y unos amigos, recibió una puñalada en el tórax, y cuando acudieron los facultativos del servicio de asistencias (SAMUR) se encontraba en parada cardiorrespiratoria, de la que no pudo recuperarse. La mujer y la amiga del fallecido tuvieron que ser atendidos por psicólogos del Servicio de Emergencias.

Otros nombres de la crónica negra escritos con sangre latina son Ronny Tapias, Jimmy Junior Ureña, Wilson Fernando Ríos, Emiliano Guayi Chico, Walter Javier Pérez y Jesús Rafael Amaya. En total, diez vidas truncadas (siete en Madrid, dos en Barcelona y una en Valencia) desde el 28 de octubre de 2003, cuando Ronny Tapias, de 17 años de edad, murió tras ser apuñalado a la salida de un instituto barcelonés por pandilleros de los Ñetas. Los agresores confundieron a la víctima con un miembro de los Latin King. Nueve de los crímenes fueron perpetrados con armas blancas, aunque Emiliano Guayi recibió también golpes en la cabeza con un ladrillo, y un menor murió de un disparo en la cabeza.

Ante este goteo de homicidios, la Policía Nacional y la Guardia Civil han aumentado la vigilancia de una decena de bandas latinas en la provincia de Valencia, donde se refugian algunos destacados cabecillas tras el acoso policial que sufren en Madrid. Un jefe de los Latin King, Romel Vinicio P., alias ‘Kin Jordan’, ya fue detenido en febrero de 2006 en Valencia por su presunta implicación en los homicidios de Wilson Fernando y Jimmy Junior.

Sobre el autor

Javier Martínez Fernández nació en Granada, aunque reside en Valencia desde que tenía ocho años. Hijo de padres jienenses (naturales de Beas de Segura), también vivió en Almuñécar, Pilar de la Horadada y Elche. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, redactor del periódico Las Provincias desde 1989 y colaborador de Gestiona Radio y CV Radio Valencia. Javier siente y vive su profesión, aunque algunas veces se queja de que le toca bailar con la más fea: la crónica negra. Desde que se especializó en la crónica de sucesos, ha participado en tres seminarios de la Universidad CEU Cardenal Herrera (como ponente y organizador) sobre el periodismo de sucesos, es coautor de cuatro libros de formación para policías y guardias civiles, fue profesor del Máster de Periodismo de Las Provincias-CEU Universidad Cardenal Herrera y conferenciante en el Coloquio Internacional para una Comunicación Libre de Violencia celebrado en México en 2010. El autor de este blog ha intervenido también en numerosos programas de radio y televisión ('Espejo Público', 'Cuarto Milenio', 'Equipo de Investigación', 'Informe DEC', 'Sabor a ti', 'Esta noche cruzamos el Mississipi', 'Milenio 3' y 'El rastro del crimen') y publicó 30 reportajes en la revista especializada 'Así son las cosas' entre 2003 y 2007.


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