El género ‘noir’ no es cosa de hombres ni literatura menor. Las escritoras saben matar con palabras y las inspectoras, detectives y agentes están sobradamente capacitadas para resolver cuestiones turbias y crímenes sangrientos. Lean a la francesa Fred Vargas, último premio Princesa de Asturias de las Letras, o acérquense a la obra de Patricia Highsmith para corroborar que la novela negra es un asunto de mujeres.