Los clubes de futbol deben más de 700 millones de euros a Hacienda pero, si lo hace usted, le mandan a un inspector y dicen “muerde, Tobi, muerde”. El ayuntamiento de Girona aprueba la insumisión fiscal pero a usted no se le ocurra ni plantearlo. El ministro Montoro dice que la corrección del déficit lo pagará el Estado, pero ¿qué es el Estado sino usted y yo? Por último, el ministro de Industria no descarta subir la luz para corregir el déficit de las eléctricas y yo pregunto ¿y nuestro déficit, que llega cada final de mes, más puntual que la menstruación, quien lo paga? De nuevo usted y yo.
Lo digo porque todas estas noticias las conocimos ayer y al final de la tarde confieso que tenía un complejo de panoli mayor del habitual.
Me recordaba al enfado de Rita Barberá con Iberdrola por las facturas pendientes y en el que pedía comprensión. ¿La misma que tienen con los consumidores?
Las entidades, las grandes corporaciones o los sectores estratégicos tienen bula para retrasar pagos, reducir su aportación o negarse a contribuir, sin embargo, el pequeño empresario, el autónomo o el modesto trabajador por cuenta ajena está atado de pies y manos. El pez gordo no es que se coma al chico, ¡es que no le deja sitio en la pecera!
Lo que ha venido a mostrar esta crisis es que el más débil es el más pequeño porque el grande, el poderoso, el indeterminado y diluido en una abstracción, ése sigue manejando los hilos y sobreviviendo a costa de la diminuta mota de polvo vigilada constantemente para que no olvide sus obligaciones.
No reclamo obviar éstas, como alega el “Solitario” diciendo que no roba sino “expropia” a los bancos. No propugno dejar de contribuir al bien común pero exijo que se le reclame a quien no lo hace, sea el mejor club de fútbol del mundo o la multinacional que da trabajo a muchos. Si su papel social sirve de coartada, usted y yo tendremos que reivindicar el nuestro.