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María José Pou

iPou 3.0

Atentados Gürtel

Dice la delegada del Gobierno que Valencia no es un objetivo prioritario para los yihadistas radicales. Lo celebro. Pero no me preocupa. Ya sé que el terrorismo es un peligro de nuestro tiempo. Es cierto que en un segundo, y sin ninguna justificación, pueden quitarnos la vida, la salud o los seres queridos.

Sin embargo, una acción de ese tipo, con ser terrible, es muy improbable y desde luego poco frecuente. En cambio hay otro tipo de “terrorismo” no violento pero de consecuencias gravísimas que puebla nuestro día a día y que se hace palpable cada vez más.

Me refiero a todos aquellos que, situados en un puesto de responsabilidad o en un cargo público, se dedican a vivir como reyes a cuenta de las tarjetas o las facturas que se pasan a la cuenta del Estado. Es decir, de todos. Y eso cuando no aprovechan para embolsarse una buena comisión por las gestiones.

Lo digo porque la declaración de Sánchez de León se produjo el mismo día en el que conocimos otra imputación más, y ya van 26, por la financiación irregular del PP y el tema Gürtel. No sé si el comportamiento de los implicados fue o no censurable. Eso lo dirán los jueces. Pero, sea como sea, resulta descorazonador el simple hecho de que existan indicios sobre tanta gente.

Yo casi preferiría que todo hubiera sido una historia de dos o tres malajes y no este desfile de “servidores públicos”. Si hay un listo que sabe aprovecharse de los recursos comunes es penoso pero no desesperanzador. En cambio la existencia de una red o, al menos, la instalación de un modo de comportamiento habitual hace pensar en que ni se ocultaba ni era una excepción. Y eso es lo grave.

Esos dos elementos convierten la trama, de ser cierta, en un atentado contra la sociedad. No provoca daños físicos pero sí tragedias humanas tras la extrema austeridad por el despilfarro previo. Por eso me preocupa menos Al Qaeda que la violencia radical del robo “Gürtel”.

Enviado desde Bosaaso, Somalia.

Socarronería valenciana de última generación

Sobre el autor

Divide su tiempo entre las columnas para el periódico, las clases y la investigación en la universidad y el estudio de cualquier cosa poco útil pero apasionante. El resto del tiempo lo dedica a la cocina y al voluntariado con protectoras de animales.