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María José Pou

iPou 3.0

Unidad vs. crispación

Hoy, cumbre de políticos y empresarios por el corredor mediterráneo y mañana, encuentro entre Alberto Fabra y Ximo Puig. La semana comienza con buenas noticias.

Ya sé que muchas veces este tipo de reuniones se queda en foto y palabras bonitas pero, al menos, hablan de algo esencial en estos momentos: el aunar esfuerzos.

Es lo que estamos pidiendo los ciudadanos a los políticos; que antepongan sus intereses particulares legítimos al interés general. Remar todos en la misma dirección supone preocuparse más por la situación de sus representados que de sus poltronas.

Pero no solo pedimos unidad sino superar las diferencias ideológicas. El político debería aprender algo de la crisis de representación que está viviendo. Debería dejar de explotar la diferencia para obtener rédito electoral.

Hay pocas cosas tan perjudiciales para la convivencia como esa sobreactuación que hacen de las diferencias cuando después se van a tomar unas cañas. Ellos lo ven como el juego político pero al ciudadano le queda el tic de la crispación. Y no es bueno, porque una cosa es indignación y otra, crispación.

Indignación es exigir que quienes se han llevado dinero público lo devuelva y sean castigados. Crispación es insultar a quien piensa de forma distinta a uno. Es ser incapaz de dialogar y está en la base de comportamientos deplorables como el de las hinchadas del Vicente Calderón. No lo digo por la pitada sino por los insultos a Esperanza Aguirre solo por discrepar. No coincidir no convierte a alguien en el enemigo si se tiene claro que la democracia es la convivencia de puntos de vista distintos.

Por eso es necesario escenificar que el interés común supera las barreras. Por ejemplo, las de distintos gobiernos y realidades regionales, en la cumbre de hoy en Valencia o la de planteamientos ideológicos opuestos, en la reunión de mañana entre el presidente Fabra y el nuevo líder de la oposición.

Socarronería valenciana de última generación

Sobre el autor

Divide su tiempo entre las columnas para el periódico, las clases y la investigación en la universidad y el estudio de cualquier cosa poco útil pero apasionante. El resto del tiempo lo dedica a la cocina y al voluntariado con protectoras de animales.