Por primera vez en meses, he visto una reunión de profesionales con Rajoy en la que no había pancartas, huevos, vuvuzelas o antidisturbios. Eran los deportistas que van a representarnos en Londres. Ellos saben de luchas y esfuerzos sin apenas recursos. Quizás por eso le dejaban hablar tanto a él como al presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, sin apenas mover la ceja.
Y eso que Blanco mostró su disposición a apoyar a Rajoy en sus medidas (sic). No se refería solo a la lucha contra el dopaje o a la vinculación de deporte y educación, que tanto agradeció al ministro y al propio presidente. Se refería directamente a lo político.
De hecho, me sacó de mi modorra vespertina al decirle al presidente que había llegado a la Moncloa por los valores, los mismos que se están impulsando en la educación para el deporte. “Esos son los que te han hecho presidente”, le vino a decir.
Por un momento pensé que iba a exigirle que dejara el albariño por el antidopping o que se enfundara el chonichándal para ir al Congreso, pero no. Su apoyo era político, no deportivo. Entiendo que la tarde de ayer era difícil y que todos estábamos pendientes de la prima loca de Angela pero aún así resultaba improcedente un posicionamiento tan manifiesto.
Solo lo aceptaría en el caso de que Blanco se refiriera a trabajar y esforzarse por ayudar a España a salir de ésta. Ahí sí, todos estamos de acuerdo. Pero nada más.
Rajoy, por si acaso, cogió el guante y utilizó la metáfora de que “España está lesionada” para recordarles a los deportistas que cuando caen lesionados han de esforzarse y trabajar más para reponerse cuanto antes.
Me dejó preocupada la referencia perpetua. Hace dos días, Fernando Alonso y ayer, el Comité Olímpico Español. Que la política lo impregne todo es señal de que la situación es de emergencia nacional. Nada más claro que obviar lo deportivo para hablar de lo económico.