Ahora resulta que ninguno tiene responsabilidades. Ni Rato ni MAFO ni el vicepresidente de Novacaixagalicia, Fernández Gayoso. Yo no digo que sean culpables de nada pero en la situación de bancos que prestan humo a bancos y cajas que venden humo a clientes digo yo que habrá responsables entre sus directivos.
En otros momentos puede colar, pero en este no pueden decirnos que “todos hemos vivido por encima… “ y bla bla bla. Es cierto que algunos han vivido como si tuvieran cuando no tenían ni siquiera opciones de llegar a tener nunca pero aún así están a años luz de lo sucedido en el sector bancario. Su pequeña deuda puede haber agravado la situación de su banco pero los problemas actuales la dejan en un microbio frente a un dinosaurio.
Si la crisis que estamos viviendo nace de esa ficción en la que han vivido los bancos en la que parecía que se dejaban dinero y lo que hacían era pasarse fango de unos a otros, difícil resulta atribuir culpas al ciudadano. Se le podrá reprochar haberse endeudado pero no los juegos malabares que han hecho las entidades.
Y sin embargo nos encontramos, en cada comparecencia en el Congreso, con la misma cantinela que, además, todos esperábamos: “pío, pío, que yo no he sido”.
Han sido todos y ninguno. Ha sido una forma de funcionar nefasta, abusona, ambiciosa y despreciativa hacia los fines sociales de algunas entidades o las responsabilidades corporativas de todas.
Cuando los veo dar datos y explicaciones, que probablemente sean ciertas, solo pienso en los que se están enriqueciendo con la subida y bajada de la prima. A esos jamás los sentaremos en una comisión. Jamás los veremos dar explicación o pedir perdón. Quizás porque ni lo deban. Solo juegan al juego que les dejan. Y ese es el problema real: cuando empezó la crisis se habló de cambiar el sistema que está podrido. Ahora, solo escuchamos intentos por evitar que el sistema nos triture.