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Lidón Sancho

Más vida que arte

Ocultando el patriarcado con cincuenta sombras

Como animales visuales que somos debemos analizar para nuestras investigaciones sobre el funcionamiento de la sociedad todos los soportes tecnológicos o de imágenes que están al alcance de los públicos. En ellos se ubica obviamente el cine, un medio de «entretenimiento» que sirve tanto para realizar un análisis crítico de ideologías peligrosas (es decir, en términos vulgares, reconocer el acto de clavárnosla doblada) o para seguir manteniendo paradigmas que vamos heredando de generación en generación y además pensar que somos felices con ellos, es decir, después de que nos la han clavado, hasta nos gusta.

Había que ver Cincuenta sombras de Grey para poder saber qué se critica y para qué fin; una tortura medieval para mí, tras no haber podido pasar de la página treinta del primer libro de la trilogía sin encontrar una frase bien construida como las de García Márquez. El caso es que rompo una lanza por los dos actores principales -Jamie Dornan y Dakota Johnson- porque la verdad es que actúan bien. Lo malo es que su trabajo no luce porque el material que les han dado es poco creíble, poco documentado y poco maduro. Vamos, que los diálogos serían más adecuados si el elenco de actores tuviese 15 años de media…y el público que la ve también.

Tengo tanto que no sé por dónde empezar…

Primer punto: Es vergonzoso y alarmante que la autora, una mujer ya situada en la mediana edad y adulta (me da miedo afirmar esto último) haya vuelto a utilizar la virginidad de la mujer como material valioso para un hombre. Vamos a ver, ¿este tío no era un dominador? ¿Entonces, para qué quiere una virgen? ¡Si le va a salir corriendo en cuanto vea un látigo! Ahora en serio. Es denunciable que en el año 2015 se siga fomentando la pureza de la mujer como algo excitable para los hombres. ¿Acaso no sabe la autora que miles de mujeres en todo el mundo mueren a causa de operaciones clandestinas de reconstrucción del himen para no ser rechazadas por sus futuros maridos tras haber sido violadas? Una virginidad, por cierto, muy mal llevada por parte de la protagonista femenina que ni pestañea cuando entra en la habitación roja de la tortura y se pasea por ella como quien va al Museo del Prado…¡ficción!.

Segundo punto: Ya vislumbramos que la inconsistencia de los personajes es el punto fuerte de la creadora de esta novela de mi…(¿misterio?). El personaje masculino no para de repetir, cual mantra, que no es un tío romántico. Eso sí, la primera vez que la desflora (odio esta expresión, ni que las mujeres fuéramos margaritas) duerme con ella en plan sensible, la lleva en su helicóptero, la lleva en su planeador, la lleva en volandas, la baña, la viste, la desnuda…en fin, lo que haría cualquier hombre que estuviese enamorado. Pero él dice que no, ¡que eso son cosas tuyas, mujer!.

Tercer punto: ¡Ay! Llegamos a otro paradigma venenoso para las mujeres: «Es muy hosco, pero yo le haré cambiar». Craso error, querida. En muchas ocasiones con esta actitud sólo se mantienen a hombres sinvergüenzas, infieles y maltratadores. El Sr. Grey encarna al tipo canalla que nos han metido en la cabeza a todas y cada una de las mujeres como ideal de hombre macho y deseable. Eso no es un hombre, eso es un planeta que sólo sabe girar alrededor de sí mismo.

Cuarto punto: Este punto es informativo. Lo que veis en la película no es ni sadomasoquismo ni dominación: son simples polvos picantes. Una excepción son los seis últimos latigazos con el cinturón que se lleva la protagonista y que, paradójicamente, la sorprenden incluso después de que el Sr. Grey le ha estado diciendo durante hora y media de película que le gusta atizar mientras practica sexo. Sí, atizar, porque el látigo de tiras lo usa como yo el plumero del polvo para no romper la decoración de mi casa. ¿Y para esto tanto escándalo? Señores y señoras, si quieren ver un sado bien documentado y bien llevado vean la excelente película Secretary o la apabullante Nymphomaniac. Si os puso calientes las pocas escenas de sexo de Cincuenta sombras de Grey, estas películas que recomiendo os darán fiebre.

Quinto y último punto: Muchas mujeres consideran que el film relata una historia romántica. Yo no veo el romanticismo por ningún lado, al menos si lo veo desde mi perspectiva adulta. Así que una de dos: o yo soy una piedra o la mayoría de edad mental de este tipo de mujeres ha sido detenida en los 16 años; un efecto más que atribuible al sistema patriarcal: hacernos princesas de cuento esperando al príncipe azul. Vean Memorias de África o El paciente inglés y verán historias de amor bien construidas. Además, los personajes femeninos son autónomos, creíbles, adultos y fuertes. ¡Que me aspen si Ralph Fiennes portando en brazos a la poderosa y herida de muerte Kristin Scott Thomas y ella relatándole cuánto tiempo lo ha amado no es romántico!

Fiennes porta a Scott de manera mucho más digna para ambos

Fiennes porta a Scott de manera mucho más digna para ambos

Parece un artículo de risa pero no lo es. Mantener unos ideales tan conservadores para la mujer y para el hombre son peligrosos. Sí, para el hombre también. O, ¿no se han fijado los caballeros en este film que es mucho más excitable un hombre joven, rico y exitoso? Si usted tiene barriga, o es conductor de autobús con un sueldo pasable también se la están clavando doblada. Le están haciendo creer que su capacidad de atracción sexual para las mujeres va en función de su cartera, al igual que a nosotras nos dicen que es en función de nuestro himen. Las mujeres siempre somos mercancía, pero ustedes, queridos señores, también lo son en esta podrida sociedad de consumo injustificado.

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Por Lidón Sancho

Sobre el autor

Este blog ha sido creado con un fin poco usual: hablar sobre arte contemporáneo real, práctico y claro. También para perderle el miedo a las exposiciones, así como criticar la gestión cultural de nuestras instituciones museísticas. Y se hablará no sólo de ARTE sino también de cuestiones sociales y reflexiones sobre la gestión que hacemos de la educación y la cultura en el mundo.


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