Qué diría Berlanga de todo esto, que la ficción supera la realidad o la realidad se ve superada por la ficción cuanto menos. George Clooney y Hugh Laurie están a punto de venir a la capital del Túria para filmar una de ciencia ficción en la Ciutat de les Arts i les Ciències. De momento, poco más ha trascendido de la película salvo que la productora Dark Forest (Disney pone el dinero y la distribución) se puso en contacto con la Fundación Turismo Valencia en busca de localizaciones en donde rodar.
La historia va de un adolescente brillante que comparte aventuras con un inventor maduro y cansado en busca de un sitio como éste. Es lo que hay. Te encanta que nos suspendan en el aire, que sirvamos de lugar perdido en el espacio y en el tiempo tal y como recogía Las Provincias hace unos días. Cualquiera que se haya interesado por la tarifa de precios para realizar una sesión de fotos en la Ciutat de les Arts o solicitado información acerca de los derechos de imagen de sus magníficas instalaciones sabrá que el coste es casi tan descomunal como lo ha sido la obra. Pura ciencia ficción al alcance de muy pocos. Ahora bien, mejor proyectar en el exterior esa imagen de la Comunitat Valenciana y no la de sectores económicos desmoronándose a velocidad de vértigo perviviendo allende los mares. Economía de eventos y grandes titulares por mucho que desde Canal 9 o Nou se empeñen en decirte que la economía real que sustenta a diario a la ciudadanía se está reactivando. Sólo hay que ir por la calle para saber cuan de cierto es. O no.
La Valencia pluscuamperfecta, elevada a la enésima potencia, vestida con el blanco puro e inmaculado de las losetas brillantes que recubren el Palau se pone sus mejores galas para una ocasión excepcional. El gran símbolo de los excesos de una época ofrecerá al mundo un marco inigualable a una película de gran presupuesto con grandes actores, eso sí. La noticia debería arrancarnos una sonrisa ¿O no?.
Habrá que celebrar como merece un cartel de tal envergadura. Todo lo que acontece en torno al complejo Calatrava es una película en sí misma, tan lejano de la Valencia real de carne y hueso sin cemento ni hormigón, barroca y ornamentista que gusta de vivir la cultura tanto o más como acto social que como contenido. Tú -con la Disney aquí o no-, continuarás pensando que la cultura no debería ser mera fachada sino mucho más. Lo dices porque ayer mismo publicaba un rotativo que los espectadores de las artes escénicas en nuestra Comunitat han descendido en un 33% en los últimos cinco años según datos de la SGAE, signo inequívoco de qué tipo de arte prevalece en la terreta en estos momentos.
Para cualquier amante de la arquitectura y del cine éste es un sueño imposible convertido en realidad aunque si Calatrava hubiera fichado directamente por la Disney quizá nos lo hubiéramos ahorrado. Pero no te rías porque algún día no muy lejano la fastuosidad del Àgora, L’Umbracle, el Oceanogràfic y L’Hemisfèric pasarán a la historia cual pirámides de Egipto. Lo que vuestros herederos nunca sabrán cuando contemplen tan magna obra -porque el tiempo se encarga de borrar las minucias-, es que en su época -la vuestra-, construir ese bello monstruo costó sangre, sudor y lágrimas als valencians de peu.
Qué diría el gran García Berlanga en una disparatada comedia coral de todo ésto. Qué chiste haría. Pan y cine, ya sabes.