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Fani Fernández

Mil piruetas

Coaching exprés

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Coaching y spinning . Directa a la muerting. Eso dice la recepcionista, muerting de la risa mientras esperáis que entren a la sala de reuniones los impuntuales de siempre. Así habéis empezado el año. Para Rafael Blasco muy ONG mientras para Marga la telefonista y para ti todo muy ING. Siempre han habido clases. De personas. Presuntamente. Este 2014 te propusiste avanzar estáticamemte con el spinning apuntándote a un Gym con bola de cristales discoteca en el techo, música disco y poniendo mucha actitud de tu parte. Lo del curso de coaching ha sido una desconcertante ‘sorpresa’ de la empresa llegada con el frío que está provocado mucho revuelo.

La primera vez que escuchaste la palabra coach fue precisamente cuando la cantante Madonna contrató un personal trainner, método que se popularizó primero entre los famosos y después extendido al resto de los mortales. Todo un fenómeno social sorprendente al que tu empresa ha decidido sumarse. Durante la presentación del curso de 40 horas el coach dice que debéis intentar desarrollar vuestra positividad, liderazgo y dotaros de mejores competencias. Él os ofrecerá el apoyo necesario para descubrir vuestros propios recursos y vencer los obstáculos derivados de vuestros miedos. Qué bueno, le observas y alucinas con el poder sobre la gente de este gurú-entrenador-tutor-todo-junto. Y algo de cura, como te avisaba un amigo. Súper nanny, Chicote o Hermano Mayor son coaching exprés, te decía él. Pues no debe estar tan mal. La última vez que viste un poder de persuasión tan convincente fue en una sesión creativa impartida por una directiva de Procter & Gamble y le sacaste partido así que no te cierras a nada.

Primera sesión de coaching:
Llega el coach. Saluda y entra en materia. Empieza en plan rollo pero no. Os pone un par de videos de superación. Insiste en que os miréis a los ojos -Madre mía, hasta ahora no te habías percatado de los ojos tan saltones que tiene Ernesto- y en que os llaméis por el nombre de pila con un querido y un por favor delante. Puro American way of life, yeah… La chica sentada a tu lado que conoces de vista de la cafetería te dice que se ha apuntado porque una vecina hizo coaching para afrontar la menopausia y le fue divinamente. Le sonríes todo lo empáticamente que eres capaz. Es lunes pero sus frases motivadoras hacen que parezca viernes o peor aún que te apetezca que sea lunes: ‘estudia para ser un empresario exitoso, no un mero empleado’; ‘reencuadra de forma creativa los problemas y míralos con la mente abierta’, o un ‘si siempre haces lo que sabes que puedes hacer no conseguirás mucho’. Dicen que es el coach del coach de Rafa Nadal, que le está destrozando las rodillas y las manos porque nunca tiene bastante. Mentalidad de ganador, ya sabes.

Quinta sesión:
No es que seas una escéptica, ni creas que al salir de la sesión te vayas a desinflar. No pareces la única. -Estos de RR.HH ya no saben por dónde. Les saldría más barato subirnos el sueldo, dice Alvarito a tu derecha. -Pues sí, le contestas asertivamente mirándole a los ojos. -No hay mejor motivación que esa porque mucho rendimiento, mucho coaching, mucha actitud pero nos quitan la paga, añade Marga. Ahora os hacen subir a las sillas e imitar los gestos de un chimpancé. Mira al de las nóminas que bien le sale. Dice que es para desinhibirse, relajarse y perder el miedo al ridículo. Pero tampoco crees que el optimismo y los métodos y el conocimiento de tus capacidades hayan de venir de alguien que no te conoce y habla como una serie de éxito americana.

Duodécima sesión:
A estas alturas de conocimiento sospechas muy seriamente que tu jefa os está haciendo coaching manipulador y sectario muy elegantemente. Hacerle creer a una lo que no es, vamos hombre. Y no sabes porqué pero estás pensando, estás pensando en una idea. Y no sabes porqué te imaginas a Woody Allen en tu lugar y os entra la risa a Ernesto ojos saltones y a ti. También hay coaching on line. Has ojeado por Internet y una página de coaching ‘El empleo de tu vida’ cita hasta a Groucho Marx. Quizá ahí sea todo más fácil y discreto. Y no sabes por qué acabas pensando que entre la euforia y el ridículo hay un paso. Aquí en Europa somos de otra manera. Os basta la porra de la Liga de los de Administración, vuestra terapia de grupo de toda la vida. No todos somos personas de éxito ni pretendemos serlo. Algunos solo queremos continuar siendo como somos pero ganando la Primitiva, la Bonoloto o la porra de los de Administración.

Vigésimo tercera y precipitada última sesión:
Se ve el libro ‘Diez negritos‘ de Agatha Christie sobre una mesa junto a la revista Forbes. Alguien lo oculta. Nervios disimulados, risas nerviosas, otras serenas, depende. -Pues no llega, qué extraño- dice alguien con voz aún más extraña. Su maletín, su pizarra y rotuladores brillantes, sus caras sonrientes, ya estaban pulcramemte colocados. -Raro, raro. Una sonrisa en algún caso maléfica asoma a los rostros de tus -queridos- compañeros. Huyes grácil y asertivamente, mirando a los ojos a todos para que nadie sospeche. Aunque le dabas la razón en que la gallina de los huevos de oro eres tú misma, lo tienes claro, entre el coaching y el spinning te vas a quedar con lo segundo. La dignidad y el spinning no te parecen incompatibles. Con el coaching no lo tienes tan claro. Directa a la muerting. Eso dice Marga que también se ha apuntado al gimnasio contigo, muertings de la risa las dos mientras ajústais los asientos y esperáis a que entren los impuntuales de siempre. Y el coach.


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