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Julián Larraz

Activos y pasivos

Crisis (III) Aprende a vivir sin crédito

Estamos (administración, empresas y particulares) notablemente endeudados. Además, los mercados (los que nos prestan o los gurús de los que nos prestan) dudan de que seamos buenos pagadores. Sin embargo, la reivindicación más repetida desde que la crisis subprime empezó restringir el crédito (Llanera ya se quejó de esto en octubre de 2007) es que hace falta más crédito. “Necesitamos que fluya el crédito”, claman grandes empresarios, medianos, pequeños y autónomos.

Pues va a ser que no.

La solución parte por interiorizar que necesitamos vivir sin crédito. La opción es posible si tenemos en cuenta que en los periodos de crisis el ahorro aumenta exponencialmente por lo que la autofinanciación se convierte en una alternativa a estudiar.

Hay que en tener en cuenta la siguiente reflexión. Los mercados nos consideran como un país notablemente endeudado. Si la solución consiste en recurrir de nuevo al crédito no estaremos dando una respuesta correcta.

¿Qué podemos hacer? Necesitamos dinero sin pedirlo prestado y la única forma de lograrlo es con la exportación. De este modo, podemos lograr meter más dinero en nuestro país con el pagar las deudas. El empresario lograría reducir sus créditos, pondría más dinero en circulación (contratando a más personas para exportar) lo que reactivaría el consumo, permitiría pagar las deudas de las personas físicas y vía una mayor recaudación de impuestos se sanearían las cuentas públicas.

La cuestión es, por tanto, alejarnos de los más de 100.000 millones al año que pedíamos a Europa para financiarnos para encontrar otra vía de financiación: exportar para que entre en el país dinero.

Otra opción es lograr inversión extranjera. Si la buscamos por la parte de la economía industrial, necesitamos antes de lograr un inversor demostrar que somos buenas empresas y que, por tanto, merece la pena apostar por nosotros.

La otra inversión extranjera que podemos buscar es la inversión en vivienda, para lo que necesitaríamos dos opciones. La peor sería bajar los precios. Si bajamos el precio de un bien inmueble que actúa como garantía de un crédito, reducimos la seguridad que tiene la banca para prestar por lo que, para solucionar un problema acrecentamos otro (restricción de crédito). La mejor opción, que no depende de nosotros, es la devaluación del euro y la captación de clientes de otras monedas. Uno de los problemas del euro es que en la lista de paises que puedan tener su segunda residencia aquí y que tengan otra moneda sólo tenemos a Inglaterra.

 

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Serie ‘Crisis’:

Crisis (I) Esta batalla la ganamos

Crisis (II) Nuestros créditos son el problema

Crisis (III) Aprende a vivir sin crédito

Crisis (IV) Y si el déficit es bueno

Crisis (V) Recortar el PIB no es buena idea

Crisis (VI) Relación entre España y Alemania

Blog con el objetivo de explicar la economía y acercarla a la vida cotidiana

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