Nuestro sobreendeudamientro y la necesidad de aprender a vivir sin crédito son una realidad pero nos hemos olvidado de que la deuda no sólo se crea y se destruye sino que, además, también se puede transformar.
En un post anterior comentaba que fomentar la dación en pago era convertir la deuda de los particulares en deuda bancaria y que los bancos podrían pedir ayudas para, de este modo, convertir sus problemas en deuda pública. De este modo, puesto que la cantidad total que se debe seguiría siendo la misma, no se lograría ninguna mejora en el problema del sobreendeudamiento.
Sin embargo, sí que nos podría ayudar en la ardua tarea de vivir sin crédito. El aumento del déficit público para pagar a los proveedores permitiría inyectar liquidez a autonómos y empresas que sería utilizado, casi íntegramente, para devolver las pólizas de créditos. De este modo, más déficit no significaría más deuda sino traspaso de las empresas al estado.
La pregunta es: ¿Un aumento del 3% del déficit para solventar las deudas con proveedores sería bueno para España? Indudablemente sí, pero para ello hace falta capacidad política para convencer a Merkozy (Merkel y Sarkozy) de que el dinero sería para esto y no para otros gastos superfluos.
Sería bueno porque un autónomo, por su pequeño tamaño, no tiene capacidad de endeudamiento en comparación con los estados. Además, igual de cierto es que es un autónomo tiene muchísima más capacidad de crear riqueza que un estado. Esto se debe a que el empresario apuesta su patrimonio mientras que una administración el dinero de sus votantes.
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Serie ‘Crisis’:
Crisis (I) Esta batalla la ganamos
Crisis (II) Nuestros créditos son el problema
Crisis (III) Aprende a vivir sin crédito
Crisis (IV) Y si el déficit es bueno