Para entender esta crisis hay que recordar la relación que existe entre España y Alemania. El actual problema de financiación tiene su causa en el insostenible sistema anterior en el que el flujo de capital que teníamos era tremendamente pernicioso.
Alemania es una economía excendentaria de liquidez. Al ser una economía fundamentalmente exportadora produce bienes por los que percibe dinero. España es justamente lo contrario. Compraba muchos productos a base de recibir préstamos de los alemanes. Esta burbuja se hinchó tanto que los alemanes ya no nos quieren prestar mientras nosotros necesitamos más créditos. Ante esta contradicción, de momento, dejamos de consumir.
La repercusión de esto es que los alemanes ya se empiezan a quejar (ver artículo ‘La crisis, según el Holz-Zentralbaltt ) de que ya no pueden vender tanto ya que los países del sur ya no les compran al no tener los créditos que ellos mismos deniegan. ¿Absurdo?
Es absurdo si, como decía en el anterior post, no nos fijemos sólo en un dato o un porcentaje para entender la crisis. Toda acción implica una reacción y la seguridad está íntimamente ligada al riesgo.
Si Europa opta por un férreo control del déficit, España tendrá que realizar recortes que mermen su PIB. Entrará en un círculo vicioso en el que no conseguirá crear empleo. Ello implica dejar de comprar maquinaria a los alemanes, lo que les afectará a su economía abriendo la puerta a una recesión europea que, además, nos complicaría nuestras exportaciones. Si se opta por tener seguridad en Alemania, la concesión de riesgo (de arriesgarse en nuevos proyectos) que se le concede al sur de Europa se limita considerablemente.
En este sentido, el modelo alemán tiene enormes lagunas que nos perjudican y que, aunque no se lo crean ni ellos mismos, les perjudican también a los germanos.
El problema en este punto es que para desbancar el modelo alemán deberíamos de proponer uno propio. Desde nuestro país, hablar de exportación e internacionalización es un discruso válido y deseable pero a nivel europeo decir que la solución es que los alemanes y los franceses (principales destinos de nuestras ventas) nos compren más es un argumento que falquea.
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Serie ‘Crisis’:
Crisis (I) Esta batalla la ganamos
Crisis (II) Nuestros créditos son el problema
Crisis (III) Aprende a vivir sin crédito
Crisis (IV) Y si el déficit es bueno
Crisis (V) Recortar el PIB no es buena idea
Crisis (VI) Relación entre España y Alemania